Convocatoria en Santa Fe para exigir la absolución de Higui

Este martes 15 inicia el juicio contra Eva Analía «Higui» De Jesús, una lesbiana del conurbano bonaerense que se defendió de una patota que solía acosarla. Higui, amante del fútbol, tiene ese apodo en honor al legendario arquero colombia René Higuita, quién también pidió por su liberación. Mientras inicia el proceso en Buenos Aires, habrá una concentración frente a los Tribunales de Santa Fe. 

Eva Analía «Higui» De Jesús era constantemente asediada por algunos vecinos de su barrio en Bella Vista, Buenos Aires, quienes la increpaban tildándola de lesbiana, torta y otros calificativos con los que pretendían agraviarla.

El 16 de octubre de 2016, una patota de varones la esperó en el pasillo de la casa de una amiga y al grito de «te voy a hacer sentir mujer, forra lesbiana», la golpearon, le rompieron el pantalón y la ropa interior. Como pudo, Higui sacó una navaja que llevaba entre sus pechos y se defendió. Uno de sus agresores murió en el instante.

Higui quedó inconciente en el piso. Los demás varones huyeron y uno de ellos realizó una denuncia. Higui despertó con las luces de las linternas de la policía alumbrándole la cara, deformada por los golpes.

Estuvo presa siete meses en el penal de Magdalena. Nunca se tuvo en cuenta la defensa propia, no se menciona el abuso, no se mencionan los golpes lesbofóbicos ni los insultos que recibía diariamente por su orientación sexual.

En junio de 2017, gracias a la visibilización de su caso y la presión ejercida por las organizaciones de lesbianas y derechos humanos, se logró su excarcelación. Hasta el mismo René Higuita se hizo eco de la situación de Higui y pidió por su libertad.

Ahora comienza el juicio en el Tribunal Oral en lo Criminal Número 7 de San Martín, que se extenderá por al menos cuatro días (15, 16, 17 y 22 de marzo). Higui está acusada de homicidio simple.

«A Higui la imputan de homicidio por haber intentado defenderse de una violación grupal ‘correctiva’, que es la típica violación a las que nos someten a las lesbianas para sacarnos la ‘lesbiandad'», dijo a Télam la periodista y militante lesbiana Adriana Carrasco, quien está participando activamente de la campaña por la absolución de Higui. «Si el caso hubiera sido en Palermo Hollywood y la víctima de un intento de violación grupal hubiera sido una mujer blanca heterocisgénero, delgada y alta con título de universidad cheta, que hubiera sacado un bolígrafo o una hebilla del pelo para defenderse y clavárselo al agresor hubiera sido inmediatamente considerado ‘legítima defensa'», agregó Carrasco para ejemplificar la diferente vara que suele aplicar la justicia según la clase social, la orientación sexual y el color de piel de quien se enfrente al sistema.

En diálogo con la radio AM750, Higui aseguró que «nunca quiso lastimar a nadie» y solamente «defendí mi cuerpo» durante una situación que no provocó.

Este martes, en todo el país, a Higui la acompañarán espacios LGBTQ+ y organizaciones feministas y derechos humanos que desde hace seis años exigen la Absolución para Higui. Entre ellos estará -en Buenos Aires- la Coordinadora Sin Fronteras de Fútbol Feminista, un colectivo que reúne a hinchas, socias, futbolistas, dirigentas y directoras técnicas que pelean por un fútbol para todes. En Santa Fe, la manifestación será a las 12.30 en la plaza 25 de Mayo, frente a Tribunales, y convocan la Asamblea Torta, la Mesa del Orgullo y el Movimiento Evita. La consigna es: «Yo también me defendería como Higui».

Higui tiene su corazón de futbolista: es arquera, se destacaba en los potreros y clubes de barrio, en las canchitas de las villas donde vivió, en la zona Oeste del Conurbano bonaerense. De su amor por el fútbol habló en el libro ¡Qué Jugadora! Un siglo de fútbol femenino en Argentina, de Ayelén Pujol, publicado por Editorial Planeta en 2019. «Para mí el fútbol es la familia», dijo.

En ese diálogo con Pujol, Higui también se refirió a estos años de lucha por su libertad: «Hoy siento que tengo hinchada sin jugar a la pelota. Porque a mí me ayudaron mucho en todo esto las pibas de los movimientos feministas. Es re loco. A ellas no les importa si hago un gol: hinchan igual por mí. Ellas me ayudaron a defenderme. Es como que me dieron un paso, me devolvieron la pelota al pie cuando yo la había perdido. La recuperé, las pibas me la pasaron. Ahora cuando juego por ahí me cargan, me dicen que estoy vieja. Pero bueno, yo me río y les contesto: ‘Ya sé que estoy vieja, guachas, pero tampoco tanto'».

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