Si no es federal, no es revolucionario

Hay casi 100 Ligas con fútbol femenino en el país, pero la única vidriera que pone AFA es la de Buenos Aires: su torneo de Primera A está conformado por 17 clubes del AMBA y sólo uno de las provincias. Mientras que los equipos bonaerenses más alejados de Capital Federal recorrieron un máximo de 420 kilómetros para jugar, Rosario Central acumuló 2400 en la primera fase del torneo. Un mapeo de las realidades diversas y desiguales del fútbol femenino en el país.

En septiembre de 2019 comenzó el primer torneo de fútbol femenino que la Asociación del Fútbol Argentino llamó “profesional” pero que en los papeles resultó una semiprofesionalización, ya que no todas las futbolistas se encuentran percibiendo un salario por su trabajo.

El paso es enorme, claro que sí. Hasta hace poco tiempo el fútbol femenino no estaba en el radar ni de la AFA, ni de los clubes, ni de los grandes medios de comunicación. Los partidos apenas recibían atención de la prensa de las instituciones y el público se componía mayoritariamente por familias y amigues de las jugadoras. El gran público se enteró de la existencia de una Selección Argentina con el ruido del Mundial de Francia, el año pasado, aunque la primera competencia de ese tipo data de 1971 (el hoy histórico Mundial de México). Gracias a la investigación que hoy realizan muchas periodistas en el país, sabemos que las mujeres juegan al fútbol en Argentina desde, por lo menos, 1913.

Volvamos al presente. En 2019, el anuncio de este torneo que daría comienzo a la profesionalización del fútbol femenino, no llegó exento de cierta polémica. El torneo no empezaba de cero, los equipos que iban a disputarlo eran los que ya venían disputando estos certámenes organizados por AFA desde 1991. 

Pero la “innovación” que agitó ciertas aguas fue la llegada, a ese torneo de Primera A, de uno de los equipos grandes fuera de la geografía porteña-bonaerense: Rosario Central. Las Canallas venían de ganar todo y durante muchos años en la Liga Rosarina, con un desarrollo importante de sus inferiores y aportando jugadoras claves a la Selección Nacional. Central se iba a transformar así en el primer equipo del mal llamado “interior” del país en competir en un torneo de AFA. 

La polémica se centró en si era correcto o no que un equipo llegara directo a la Primera A, sin pasar por las categorías inferiores. 

Ante esto nos hacemos algunas preguntas: ¿parten del mismo lugar en cuanto a posibilidad de desarrollo los equipos de Buenos Aires que los del resto de las provincias?¿Dónde quedan los años de historia, competencias y títulos de los clubes no bonaerenses en la valoración para llegar a Primera A, B o C? ¿Qué impacto tienen las futbolistas de las provincias en la conformación de las diferentes selecciones nacionales? ¿Cómo afecta al desarrollo de las ligas locales que muchas de sus mejores jugadoras deban emigrar a Buenos Aires para poder estar en la vidriera de seleccionadores y clubes extranjeros?  ¿Cómo se estructuró desde los inicios el fútbol masculino, más o menos federal, que hoy conocemos? 

En nuestra nueva sección Fútbol Federal, desde La Diez -y desde Santa Fe- queremos aportar datos, hechos y sucesos para dar cuenta de la gran historia y difundida práctica que el fútbol femenino tiene a lo largo y ancho del país, de ese país que muchas veces se queda corto y centralista a la hora de pensar políticas efectivas para el desarrollo del deporte que más amamos y practicamos las argentinas. 

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