La jugadora del año

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Maca, así de simple, esa es la contraseña para hablar de fútbol femenino, de profesionalismo, de feminismo en un ambiente asquerosamente machista, de militancia política y de lucha sin bajar la guardia. Maca, la abanderada de 2019. 

Macarena Sánchez Jeanney comenzaba un año con una pésima noticia: UAI Urquiza la dejaba afuera del plantel y se iba quedar sin jugar durante la mitad de 2019. El club más ganador de los últimos años tomó la decisión sin mediar diálogo y la santafesina no dudó en exigir la regularización de su situación laboral.​

Poco tiempo después Maca lanzó un comunicado en las redes sociales donde reclamaba por la profesionalización del fútbol femenino y por “la regularización de la relación laboral con la reclamante como futbolista profesional, y a la Asociación del Fútbol Argentino –A.F.A.- al cese de su inacción al respecto y la consecuente intimación inmediata a la entidad deportiva mencionada a los fines de regularizar la situación laboral de la jugadora”.

Foto: Mauricio Centurión.

La futbolista generó una repercusión inmediata a nivel nacional​ e internacional. Queriendo o sin querer se transformó en pocos días en una referencia para el fútbol, el feminismo y todas las que luchan por patear las viejas estructuras (que ya empezaron a tambalear). Macarena demostró que piensa y siente de manera colectiva, y desde esa vereda de la vida tomó la bandera y agitó los trapos por un “fútbol feminista, disidente y profesional”. Por esto, lamentablemente, la jugadora tuvo que soportar amenazas de muerte: en un mensaje en sus redes sociales se leía y veía un revólver, sangre en el piso y las frases “hay muchas personas enojadas por tus denuncias” y “hay bastante dinero por tu cabeza, vas a morir pronto”.

Más allá de las amenazas, el pedido se multiplicó por miles y miles, la dirigencia del fútbol no la pudo gambetear y la política tampoco. Maca, la revolucionaria, fue clave para lograr el primer paso hacia un fútbol femenino profesional. En marzo la AFA, con Claudio Tapia a la cabeza, anunciaba el primer torneo semiprofesional de fútbol femenino en Argentina. La santafesina no fue invitada, tampoco mencionada en aquel acto protocolar que se llevó a cabo en Ezeiza.

Matías Lammens fue el dirigente que observó la situación de Macarena y ofreció su ayuda para acompañar a las futbolistas en sus reclamos frente a la AFA. Poco después el entonces presidente del club de Boedo le hizo una oferta para sumarse al plantel y en poco tiempo San Lorenzo de Almagro le daba la oportunidad para volver a las canchas.

El 12 de abril el club porteño profesionalizó a 15 futbolistas (7 más de lo que establecía como mínimo la AFA), y entre ellas a la santafesina. Ese día, en la conferencia de prensa, fue por más: “Tenemos que ir por la federalización, porque en el interior del país las condiciones son aún más precarias que en Buenos Aires. También hay que apostar a las inferiores, infantiles y juveniles, porque todavía las futuras generaciones siguen entrando a los clubes recién a los 15 años”.

Su lucha llegó al corazón de la política y un día Cristina Fernández la recibía en el Instituto Patria. Y otro día la cancha volvió a ser su casa y los goles su felicidad. La delantera apareció con todo, se convirtió rápidamente en goleadora del torneo y San Lorenzo en uno de los mejores equipos del año.

Pero el 2019 tenía preparado para Maca una gran sorpresa: el presidente Alberto Fernández la recibió en la Casa Rosada y la nombró directora del Instituto Nacional de Juventud, dependiente del Ministerio de Desarrollo Social.

Hace un año atrás el Club UAI Urquiza le cerraba todos los caminos de su pasión, el fútbol. Hoy Macarena Sánchez Jeanney tiene una cancha enorme para recorrer, y con pelota dominada.

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