Pariendo historia

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Foto: AFA.

Después de 12 años Argentina volvió a presentarse en la Copa del Mundo y logró sumar su primer punto en una cita mundialista. En el Parque de los Príncipes el combinado nacional debutó con empate 0 a 0 frente a Japón, uno de los rivales más duros del Grupo D, que comparten junto a Inglaterra y Escocia.

Por Ileana Manucci (enviada especial a Francia) y Gastón Chansard.
Redes sociales: Juan Pascual.

Ya escribieron la historia del fútbol femenino, primero se plantaron ante la patronal, después clasificaron al Mundial y hoy lograron el primer punto de Argentina en Copas del Mundo. Las Guerreras le hicieron honor a ese apodo, por despliegue físico, orden táctico y  compromiso por el equipo. Por todo eso y por mucho tiempo de lucha hoy parieron historia en el Parque de los Príncipes.

El partido

Con un plan conservador (Japón llegaba como el gran candidato) Argentina salió a esperar a las japonesas, a sostener el partido en su propio terreno, pero sin pasar por situaciones de riesgo. Así fue como el equipo albiceleste se ajustó al plan que armó Carlos Borrello, con un esquema que consistió en un 4-1-4-1.

La Selección tuvo una defensa firme, un mediocampo ordenado y concentrado en una orden táctica que salió a la perfección y una referente de área (Soledad Jaimes) que corrió y peleó por todo el frente de ataque. Una vez más la jugadora diferente, la que por momentos pudo superar a las rivales para acercarse al área de Japón fue Estefanía Banini. La mendocina fue la generadora de las faltas y la que le dio respiro al equipo para salir de su propio terreno.

Agustina Barroso, una de las mejores de Argentina.

Todas defendieron, todas se ajustaron al plan de Borrello, todas se sacrificaron para controlar a las japonesas, todas tuvieron concentración absoluta para no permitir los mano a mano con la arquera Vanina Correa.

Más aguante

Ya en el segundo tiempo la actitud de las japonesas fue otra, mucho más agresivo el planteo y con una furiosa movilidad física. En el primer intento de las asiáticas (disparo desde lejos) respondió bien Vanina Correa. Luego las niponas apretaron nuevamente el acelerador, tiraron un centro que no pudieron conectar.

El ingreso de Santana en la mitad de la cancha, por Ruth Bravo, fue clave para darle aire a ese sector. La experimentada volante central aportó un necesario esfuerzo para controlar a las japonesas.

Con el correr de los minutos, mientras las asiáticas seguían buscando el gol, Argentina conseguía algunos espacios para pasar al ataque, y fue Bonsegundo la que tuvo la oportunidad a través de un disparo que salió débil.

El plan nunca se salió de sus carriles, el nivel de orden, concentración y entrega física fue emocionante. Más allá de las intenciones de las niponas, la arquera de Rosario Central no tuvo grandes esfuerzos para sostener el cero en su arco.

El aguante se hizo bandera, y desde el fondo, con Barroso y Cometti comenzó a gestarse un empate histórico. Pero además de la enorme labor de las defensoras centrales hay que agregarle el gran trabajo táctico de todas, el talento de Banini para sostener la pelota y darle respiro al resto, y el desgaste físico de Soledad Jaimes, que fue la única delantera y primera defensora.

Compromiso

Según FIFA, Estefanía Banini fue «la jugadora» del partido, puede ser, pero por la tarea de este equipo, hoy ese premio se la llevan todas. Desde Correa hasta Jaimes la característica del equipo fue la solidaridad y el compromiso por la otra, una fotografía de la mujer argentina de estos días, tal como lo destacó Banini a la prensa, luego del partido.

No hay palabras que puedan resumir tanta emoción. El sentido de la lucha cuando se traduce en buenos resultados provoca emoción, lágrimas de felicidad, gritos de desahogo, bronca contenida y mucho envión para seguir.

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