Dejen jugar a las niñas

Foto: Paola Lara / Racing

Emma Rodríguez, la nena de 12 años a la que no le permiten jugar al fútbol en la Liga Regional de Coronel Suárez, fue invitada por Rocío Bueno a participar de un entrenamiento con el plantel de Racing. «Hacer esto es lo que más me gusta», dijo Emma.

Nota de racingclub.com.ar / Fotos: Paola Lara

No le hablen de discriminación, una de las tantas formas de la injusticia, a Emma Rodríguez. A ella, a los 12 años, déjenla jugar a la pelota. Pero en la Liga Regional de Coronel Suárez tienen otra idea: la entidad que tiene supervisión sobre la actividad futbolística de la localidad bonaerense de Guaminí, donde Emma vive con su familia, entiende -si se admite la contradicción entre comprensión intelectual y la negación de un derecho básico- que la chica no puede compartir equipo con sus compañeros del Club Deportivo Empleados de Comercio, donde juega hace cinco años, porque el fútbol competitivo no contempla las formaciones mixtas.

Formalidad como excusa falsa, excusa torpe que ignora la particularidad del fútbol femenino en su etapa formativa todavía incipiente, los funcionarios de Coronel Suárez, en su empeño de legislar la diversión infantil, tropiezan con las palabras. El caso, revelado por el diario Página/12 a principio de este mes, se multiplica en la profundidad del país, donde las ilusiones de tantas nenas como Emma se frenan en el absurdo.

A Rocío Bueno, goleadora de Racing, tampoco le vengan con palabras huecas. Ella padeció lo que a Emma le toca vivir ahora cuando, a la misma edad y también en el mismo ámbito de Coronel Suárez, le negaron su lugar como futbolista de un equipo de Mechita, en la proximidad de la ciudad de Bragado. Empatía en acción, Bueno gestionó una invitación para que Emma compartiera un día con el plantel de Racing en el Predio Tita. La sonrisa de Emma deja en rídiculo los prejuicios. Y verla con un balón en los pies derriba cualquier argumento anacrónico. Lo que Emma dice lo sostiene con la N° 5.

Foto: Paola Lara / Racing

«El fútbol para mí es todo. Es lo que más me gusta. Juego de delantera y me gusta dar asistencias. Mi sueño es jugar en un club grande de Buenos Aires», se entusiasma Emma y Rocío comparte la alegría: «Estoy muy contenta de haberme encontrado con ella y para compartir nuestras historias, que son bastantes parecidas. Cuando supe lo que pasaba me contacté con Emma para aportar mi granito de arena y de esa manera ayudar a su causa y en todo lo que necesita. Quién dice que en unos años no sea jugadora de Racing».

Soraya Ciacchia García, la mamá de Emma, ve a su hija feliz y no hay nada que sea más importante. La gratitud surge de forma espontánea y dice: «Estamos súper agradecidas con Racing y con la invitación que nos hizo Rocío. Ella me mandó un mensaje cuando supo de la situación de Emma y justo estábamos en Buenos Aires, así que no dudamos en venir. Donde hay buena onda y apoyo, vamos. Emma se puso recontenta con la invitación. Ella es hincha de River, pero acá no se trata de colores. Es muy importante que un club como Racing, tan grande, con una hinchada tan pasional, se haya interesado en lo que le pasa a Emma. Nos encantó cómo nos trataron en el Predio, la generosidad y calidez con que nos recibieron. Nos vamos con una felicidad enorme por haber disfrutado estos momentos».

Emma juega. No hay burócrata que se lo impida…

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