Lyon: un proyecto, un multicampeón

Hace poco más de una década, Lyon comenzó con un ambicioso y sostenido proyecto para desarrollar el fútbol femenino. Este domingo, el Olympique ganó su séptima Champions League, la quinta al hilo. 

Los números son impresionantes: siete Champions en 10 años, 14 ligas locales, nueve títulos de la Copa de Francia y una Supercopa de Francia. Los pocos torneos que no ganó, fue subcampeón.

Si, el Olympique de Lyon es el mejor equipo y no sólo de Europa. Es una potencia mundial y un modelo a seguir, no sólo por su hambre de gloria y sus vitrinas abarrotadas, sino por cómo llegó a todo eso: un proyecto serio de apuesta, inversión y desarrollo del fútbol femenino. No hay otra receta -aunque a los varoncitos al frente de la mayoría de los clubes y federaciones del mundo les cueste entenderlo-: para que un equipo juegue lindo, sea vistoso, gane títulos y «genere» esos ingresos que siempre ponen como vara de todo, hay que invertir. El viejo y claro «el que no apuesta, no gana».

Tal como apunta Ayelén Pujol en su libro «¡Qué Jugadora!», el gobierno de la ciudad de Lyon firmó, en 2009, un acuerdo con el club por el cual le otorgaba un subsidio anual de 196 mil euros -por tres años- para promover el desarrollo de diversas disciplinas, entre ellas el fútbol femenino. «Ese fue el puntapié inicial y la muestra de que, con un proyecto y un plan de trabajo que lo respalde, en poco tiempo pueden verse los frutos», señala Pujol.

El trabajo que comenzó en Lyon se extendió al resto del país. En 2011, el presidente de la Federación Francesa de Fútbol (FFF), Noël Le Graët, le pidió a la ex futbolista Brigitte Henriques un «plan de feminización» del fútbol francés. El objetivo era alcanzar el hito de tener 100 mil jugadoras fichadas en el país, contra las 54 mil que había en ese momento.

El objetivo se cumplió cinco años después: en febrero de 2016 ya había 130.000 jugadoras y el ritmo de fichajes iba en aumento. «A principios de 2016 estábamos aumentando 10 mil por año, en 2017 pasamos a 25 mil. Si sumamos educadores, entrenadores/as y líderes, somos casi 170 mil», señalaba Henriques en 2017.

El plan diagramado por la ex futbolista y la FFF se estructuró en cuatro ejes: promoción del lugar de la mujer en el fútbol; convertirse en una nación de referencia; ser protagonistas a nivel europeo y mundial; e innovar en la formación.

Para el eje 1, el objetivo era incrementar en un 10% el número de mujeres por temporada en cada Liga, en términos de futbolistas, árbitras, entrenadoras y funcionarias. En cuanto al eje 2 se proponían llegar a las 100 mil futbolistas federadas y crear 1.000 escuelas de fútbol femenino. Para el eje 3, el objetivo era ganar un título europeo o mundial en los siguientes cuatro años; y para el eje 4, la propuesta era definir una política técnica nacional para elevar el nivel de juego.

Un plan y grandes resultados

Con la decisión de un Estado primero -el de Lyon- y la adopción de un plan integral después por parte de la FFF, el fútbol francés está logrando, en apenas una década, posicionarse como uno de los mejores del mundo.

El Mundial de 2019 organizado en tierras galas fue el de mayor éxito en la historia. Según un informe presentado por la FIFA luego del certamen, hubo más de un millón de espectadores/as durante los 52 partidos que tuvo el Mundial (en promedio, unas 21.756 personas por encuentro). En la mitad de los partidos se agotaron las entradas. En las Fan Zones instaladas en todos las ciudades que recibían partidos hubo un total de 395.020 aficionadas.

En total, sólo en los países participantes, hubo casi mil millones de televidentes. A nivel global, FIFA estima que se superó el billón de espectadores. El Francia-Brasil de octavos de final alcanzó los 58.761 millones de televidentes en todo el mundo.

En términos estrictamente económicos, un informe de la FFF destaca que la Copa del Mundo de 2019 contribuyó con 284 millones de euros al Producto Interior Bruto (PIB) de Francia.

La Selección local se despidió del certamen en cuartos de final, pero logró escalar al 4º puesto del ránking FIFA.

A nivel de competencias europeas, desde 2010 el Olympique de Lyon le robó la hegemonía que hasta ese momento ostentaban los clubes alemanes. De las nueve Champions League que se jugaron entre 2001 y 2010, seis fueron ganadas por tres equipos alemanes. En la última década, el Lyon consiguió siete títulos, los últimos cinco de forma consecutiva.

Los números y los logros reflejan lo que venimos diciendo desde el primer párrafo -y desde hace años-. Es imposible esperar que una disciplina atraiga deportistas y audiencias si no hay una propuesta seria de trabajo, que piense en el desarrollo a largo plazo y ponga recursos en serio para que eso suceda.

Casi 11 años después de esa decisión de Lyon, de invertir en el desarrollo del club de la ciudad, Francia se afianza como una de las mejores ligas del mundo, que atrae a futbolistas de todo el planeta y genera eventos de la magnitud que tuvo el último Mundial y la reciente final de la Champions que, aunque se jugó en España, fue vista por 1.7 millones de espectadores en la televisión francesa.

La final del Mundial, entre Estados Unidos y Holanda, se jugó en Lyon con lleno total (Reuters)

Gran final

La final de Champions de este domingo entre Lyon y Wolfsburgo fue la cuarta entre ambos equipos. En las anteriores, las alemanas se habían impuesto en una, la primera, y las francesas en las dos siguientes.

El Olympique llegó al duelo como favorito pero también dando algunas ventaja: las ausencias de Ada Hegerberg, Amandine Henry, Griedge Mbock Bathy y Nikita Parris. A pesar de esto, las leonas dominaron claramente el primer tiempo y llegaron al descanso con dos goles de ventaja, obra de Eugénie Le Sommer (25′) y Saki Kumagai (44′).

En el segundo periodo, Alexandra Popp, leyenda y capitana del Wolfsburgo, levantó la moral de las suyas al descontar (58′). Pero en el 88′ Sara Björk Gunnarsdottir, que hasta hace unas semanas jugaba en el equipo alemán, hizo valer la «ley del ex» y sentenció el resultado. Fue el 3-1 final.

“Sigue siendo igual de lindo, porque ganar es difícil. Peleamos cada año por conseguir este trofeo, es algo hermoso. Queremos dejar nuestra impronta. Ahora hay que ir a por la sexta consecutiva para batir el récord del Real Madrid. Aspiramos a llegar todavía más lejos”, dijo luego del encuentro Wendie Renard, capitana y jugadora clave del Lyon.

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