A la Casa Blanca no, a la semifinal si

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Estados Unidos sigue en camino y mantiene su objetivo de defender el título. Las locales se despidieron de un gran Mundial con un gran partido.

Fue el último partido de la Copa del Mundo en el Parque de los Príncipes de París y el público no defraudó: 45.595 espectadores colmaron las tribunas para alentar a Francia y Estados Unidos, dos selecciones que llegaron como candidatas e hicieron un gran Mundial hasta acá.

Aunque el trámite del partido fue parejo, con las francesas yendo al frente, proponiendo juego y buscando siempre el área rival, las norteamericanas golpearon primero y marcaron el rumbo del encuentro. A los 5 minutos, Megan Rapinoe envió un tiro libre envenenado que cruzó entre varias piernas propias y rivales hasta terminar en el fondo del arco de Bouhaddi.

En el segundo tiempo, a los 20 minutos, nuevamente Rapinoe puso en ventaja a Estados Unidos, llegando así a cinco goles en el torneo, al igual que su compañera Alex Morgan, la inglesa Ellen White y la ya eliminada australiana Sam Kerr.

Wendi Renard encendió una luz de esperanza cuando con un certero cabezazo puso el descuento a los 36 minutos. Pero el 1-2 sería, finalmente, el resultado que sentenciaría el final de la competencia para las locales.

El próximo martes 2 de julio, Estados Unidos e Inglaterra disputarán la primera semifinal en Lyon. La otra semifinal saldrá de los duelos Alemania-Suecia e Italia-Holanda, que se juegan este sábado.

Goleadora anti-Trump

Megan Rapinoe, en la previa de este partido, estuvo envuelta en una serie de entredichos con el presidente de su país Donald Trump.

Luego del partido ante España por los octavos de final, Rapinoe fue consultada sobre la posibilidad de ser recibida por Trump en la Casa Blanca si se consagraban campeonas del certamen. Inmediatamente, la delantera y referente de la selección de Estados Unidos, fiel a sus convicciones, expresó: «No voy a ir a la fucking Casa Blanca».

El presidente yanqui, también fiel a su estilo, recogió el guante y vía Twitter le respondió:  «A las ligas y los equipos les encanta venir a la Casa Blanca. Soy un gran fan del equipo americano y del fútbol femenino, pero Megan debería ganar algo antes de hablar. ¡Termina el trabajo!».

Rapinoe es una férrea opositora al gobierno de Trump desde el comienzo de su mandato. La futbolista se ha manifestado en contra de sus políticas, sobretodo en lo que tiene que ver con la brutalidad policial, la injusticia social y el racismo.

Hace tres años el jugador de fútbol americano Colin Kaepernick, por entonces quarterback de los San Francisco 49ers, comenzó a arrodillarse en el himno como protesta contra la brutalidad y el racismo policial. Rapinoe se unió a esta medida y expresó su postura al respecto.

Tras su decisión, la Federación de Fútbol inventó una regla para obligar a todos los jugadores a entonar el himno de pie. Por esa nueva determinación, tuvo que dejar de arrodillarse, pero no lo canta y tampoco se lleva la mano al corazón, como el resto de sus compañeras.

«No he experimentado la brutalidad policial, ni racismo, ni nada parecido a ver el cuerpo de un familiar muerto en la calle. Pero no puedo permanecer como si nada cuando hay gente en este país que tiene que lidiar con este tipo de cosas. Sé que nada de lo que haga aliviará el dolor de esas familias, pero siento que arrodillarme durante el himno nacional es la forma correcta de proceder y haré lo que sea para ser parte de la solución», expresó Rapinoe en The Player’s Tribune.

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