Poemario futbolero

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Foto: La Tinta.

El fútbol, la historia, la lucha feminista y las palabras que desbordan, en las plumas de Analía Fernández Fuks e Ivana González.

El domingo 5 de agosto, en el Club Cultural Matienzo, de la ciudad de Buenos Aires, se jugó El Mundial de las Pibas, organizado por el colectivo Manifiesta. Entre torneo de fútbol tenis, metegol, mesa debate, lectura de poemas y figuritas de jugadoras, se debatió entorno al segundo tiempo de un partido que fue mucho más que un partido (y que aún no terminó): la votación del proyecto de interrupción voluntaria del embarazo en el Senado, que tuvo lugar el miércoles 8.

De esa jornada en el Matienzo, dos poetas futboleras nos regalaron algunos de sus escritos, que son un golazo.

Acá, tres poemas de Analía Fernández Fuks, que próximamente serán parte de un libro:

Escorpión
Que toda tu vida
de acá en más
sea sin techo, sólo cielo
Que todo sea con la humedad
de los jardines y la tierra
Que la espera
sea una pava, una mesa con amigas
Que sea un picado
en todas las plazas del país
Que los 12 de junio
sea el día de la arquera
sea tuyo, nuestro, de nadie más

Que hagas el escorpión
en cada esquina
de cada barrio
Y saques tu aguijón
Cuando te quieran violentar
Una vez y otra vez más
Cuando se acerque la cana
Cuando a tus hermanas las quieran lastimar
Cuando te toque declarar
Cuando la noche se avecine

Marca personal
Pintame la cara
Dejame con el cuello
retorcido
Mirándote el número
Que llevás en la camiseta

Tirame un caño
Que me llene de dudas
Este ir al ataque
sin saber qué pasa
en los laterales

Recibí la pelota de espaldas
Hacé que no te importa
mi respiración sobre tu cuello
y tratá de girar.

Quebrá la cadera
Gambeteá
Dejame así:
Dando vueltas
Sola
En el mediocampo

Escapate de mi marca
Tan una a una
Tan cuerpo a cuerpo
Tirame contra el alambrado
con un solo golpe de hombro
Todo lícito, Señor juez

Devolveme las patadas
que te doy para frenarte,
para que no te vayas
de cara al arco

Desparramame
Por el piso
Como Messi a Boateng
En la puerta del área

Meté ese gol,
Hacelo de una vez
Así sello mi fracaso
de contenerte
de no dejarte jugar
Así pido el cambio
Y tomo aire
De vos
De mí
De este planteo mezquino
De andar persiguiéndote
Persiguiéndome
Por toda la cancha

Acuerparse
Como manifiesto político
Acuerparse
En la cancha
En las tribunas
En las cervezas
Que pasan de mano en mano
De boca en boca
Acuerparse
En los cantos
En los gritos
En el abrazo
Antes de cada partido
En el entretiempo
De pizarra y marcador
En la derrota sobre la hora
En la victoria costosa
En los goles de rebote
En la red que envuelve
Un puntinazo que no vimos venir
Acuerparse
Como método
Como táctica
Como resistencia
Al ataque despiadado
De un rival que juega hace mil siglos
Acuerparse como barrera
Impasable
Pero también como flecha
Que contraataca
A pierna cambiada
A toda velocidad
Dejar al rival atrás
Vencido
con fauces
Sedientas de sangre
Muerto de hambre
De devorar
Acuerparse
Como manifiesto político
En las canchas
En las tribunas
En cada partido

Y acá otros tres poemas de Ivana González (pueden visitar su Instagram de poesía @escribosobrevosentumblr) que son parte de su fanzine “Argentina Campeón del amor”:

La C
Si en algún momento sentís
que te estás yendo a la B,
pensá en la C.

el fantasma
del descenso.
el anhelo
del ascenso.

gritar un gol
y errar.

una cancha vacía,
la avalancha individual.
el aplauso bajito.

Planeta gol
Como esos programas
que a las 2 am
pasan un compilado
de gol tras gol,
el jueves a la madrugada
revisé mi telefono
y edité un especial
de recuerdos tuyos.

no todo te lo podés llevar,
aunque intentes.

me quedé con las mejores jugadas
y el resto lo metí en un vhs,
lleno de agua salada.

no quería ser tu amiga,
pero ahora podemos intentar.
tuve ganas de ir juntos a la cancha
y que la voz del estadio
grite tu nombre
hasta que no quiera escucharlo más.

Imposible
Hace once horas,
Iniesta dijo:
“ganar el mundial
es casi imposible”

pero imposible no es nada,
o al menos eso,
me dijo nike.

hay que estar en el momento
y lugar correctos.
mientras charlas distraído,
las piedras se mueven,
y en un pasadizo
vemos el oro brillar.

son tesoros de miles de años,
tuyos
y míos.
y también de todos lo que pasaron antes
sin saberlos lustrar.

memoricé el peso
de tu cuerpo sobre el mío,
por si me dejas
afuera del mundial.

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