Dos años después de Francia ¿a dónde va la Selección?

Hace dos años Argentina cerraba su participación en un Mundial histórico y el futuro se veía prometedor. Hoy, a dos años de la próxima cita mundialista, hay más dudas que certezas sobre el presente de la Selección Nacional. 

Por Ileana Manucci

Dos años atrás la Selección Argentina cerraba su participación en la fase de grupos del Mundial de Francia frente a Escocia. A 20 minutos del final del encuentro el equipo nacional perdía 0-3, “asunto terminado” decía el relator en la TV Pública. Pero nada más lejos de eso.

Con una importante muestra de carácter, compromiso y talento, Argentina arremetió contra el arco escoces y metió tres goles para una remontada histórica. El empate mantenía las chances de clasificación a octavos de final pero dependiendo de otros resultados que finalmente no se dieron. Fue la despedida de la Selección de un Mundial histórico. 

Las sensaciones luego de esa eliminación no fueron de derrota, había mucho orgullo por lo demostrado y lo conseguido: el primer punto en una Copa del Mundo, pinceladas de ese fútbol tan lindo de ver -las gambetas de Banini, las atajadas de Correa, la entrega del equipo- y actuaciones muy dignas frente a potencias que nos llevan años luz de desarrollo. 

A eso se sumaba una visibilización de la disciplina como nunca antes, con los partidos siendo transmitidos por televisión abierta a todo el país, con los nombres de las jugadoras resonando por primera vez en las redes y los medios, con algunas marcas de renombre apostando en el sponsoreo. 

Orgullo, ovarios y gloria

“Fue un Mundial conmovedor, con un grupo muy comprometido”, dice Mónica Santino, ex jugadora, entrenadora y referenta de La Nuestra Fútbol Feminista, en diálogo con La Diez. Santino hace un recuento desde esa foto en la Copa América de 2018 donde las futbolistas pidieron que las escuchen, hasta Francia, donde el equipo dejó todo a pesar de la enorme brecha que había con otras selecciones. “En el tiempo yo sigo pensando que ese Mundial fue una hazaña deportiva; más allá del empate con Japón, del partido contra Inglaterra, de la remontada con Escocia, lo fue porque las jugadoras demostraron que técnicamente somos muy buenas futbolistas y que lo que falta es dirigencia que piense en el desarrollo del fútbol; porque nos quedamos ahí, porque todo lo que vino después fue darle palabra, fuerza y poder a un director técnico que se quedó en el tiempo y que no estaba a la altura de ese plantel”, dice de forma contundente. 

La esperanza de que la participación de la Selección en Francia fuera el puntapié para un proceso sostenido de crecimiento se comenzó a diluir rápidamente cuando varias referentes del equipo quedaron fuera de la lista para los Panamericanos de Lima. Efectivamente, algo no andaba bien puertas adentro del vestuario albiceleste. 

“El cuerpo técnico decidió dejarme afuera”, disparó la capitana Estefanía Banini el 15 de julio, a través de un comunicado que fue replicado casi con las misma palabras por Florencia Bonsegundo, Ruth Bravo y Belén Potassa. “El motivo de esto es muy simple: se habló con todo el equipo que viajó al mundial ya que pensamos que ellos no están a la altura de lo que pretendemos. Queremos el crecimiento real del fútbol femenino, queremos estar a la altura de las potencias”.

“Ese conflicto se dirimió de la peor manera: castigando a quienes pedían un cambio y no convocando nunca más a jugadoras de las más talentosas y que ejercían cierto liderazgo en ese grupo”, comenta Santino. “Con las peores maniobras del patriarcado se parte ese grupo enfrentando a las jugadoras entre sí. Entonces nos quedan las fotos, toda la emoción que sentimos, reivindicar el fútbol femenino, pero eso no es lo que está pasando en AFA”. 

En el mismo sentido reflexiona la periodista deportiva Natalia Maderna: “Hubo muchas expectativas luego del Mundial porque empezaba a asomar algo del juego. Lo que pasó con Escocia no solo demostraba que había una idea de juego que se estaba creando sino que había mucha hambre de gloria. Y esa gloria te empodera, el buen juego te eleva como líder y había jugadoras ahí que sabían que tenían una técnica, una táctica, otro fútbol, entonces, cómo no van a hablar las protagonistas si ellas también son mujeres, son parte de este momento histórico, de un movimiento que las empodera; cómo no van a empezar a levantar la voz, si ahora ellas saben que hay mujeres en todo el país que las están acompañando. Pero si cuando hablan hay una medida disciplinatoria, eso desarma”. 

Una medalla y poco más

Dos meses después del cierre del Mundial, Argentina se quedó con la medalla de plata en los Panamericanos, la primera para el equipo nacional en este tipo de competiciones. Sin dudas subirse al podio no fue un hecho menor, pero la baja de jugadoras importantes se sintió más allá de los buenos resultados.

Lo conseguido en Lima siguió aportando a la visibilización de la Selección, a la identificación con el equipo y a las ganas de más por parte de un público cada vez mayor. Pero en ese camino la AFA siguió siendo esquiva a marcar un plan, una estrategia clara para avanzar en el crecimiento del equipo. 

En noviembre de 2019 hubo fecha FIFA. Era la primera vez que la Selección jugaba en el país luego del Mundial y los Panamericanos, pero la AFA tomó una decisión inentendible: en el año de mayor auge del fútbol jugado por mujeres, los partidos frente a Colombia se jugaron en el predio de Ezeiza -el último fue un martes por la mañana-, a puertas cerradas, como si se tratara de un entrenamiento más.

15 meses de nada

Esos partidos ante Colombia fueron los últimos que el equipo nacional disputó hasta febrero de 2021. La pandemia y el poco interés por generar encuentros, hicieron que el 2020 sea un año sin actividad. 

La vuelta a la competencia fue, ni más ni menos, que en la She Believes Cup, un torneo amistoso en Estados Unidos donde las nuestras tuvieron que enfrentarse -luego de 15 meses de inactividad y con pocas horas de entrenamiento- a equipos que están varios escalones arriba: Brasil, Canadá y las locales, actuales campeonas del mundo. Los resultados no sorprendieron pero dolieron: Argentina cayó 4-1 con Brasil, 1-0 con Canadá y 6-0 con Estados Unidos. Para el entrenador argentino Carlos Borrello estos partidos sirven para sumar experiencia más allá de que le hagan cuatro o seis goles, que Argentina no llegue ni cerca del área rival, que no consiga ni un córner a su favor, como pasó con Estados Unidos. 

Una goleada para «experimentar»

Además de los duros resultados, el torneo en tierras yanquis también es recordado por la apurada que la estrella estadounidense Megan Rapinoe le dio a la AFA. ¿Qué pasó? Pasó que las camisetas argentinas no tenían el apellido de las jugadoras estampados en la espalda. Al observar ese «detalle», la mejor jugadora del mundo apeló al Photoshop y le puso el apellido de Yamila Rodríguez -con quien habían intercambiado casacas- y publicó la foto con un texto en una de sus redes sociales: “Lo arreglé, pero realmente lo tiene que arreglar AFA”

Un dato más, ese torneo tampoco tuvo televisación en nuestro país, como ya es habitual. Total a quién le interesaría ver a la Selección jugando con las potencias mundiales ¿no?

Partidos de 45 minutos

En abril hubo una nueva fecha FIFA y la AFA anunció que el equipo participaría de un cuadrangular en Bilbao junto a Nigeria, Venezuela y el País Vasco. A dos días del arranque, la selección africana confirmó que no podría participar, así que finalmente se jugó un triangular bastante particular: se disputaron los tres partidos en un mismo día, a un solo tiempo de 45 minutos y con tanda de penales más allá del resultado. Si, rarísimo.

La Selección consiguió un triunfo sobre Venezuela y una derrota frente al combinado Vasco, ambos por 1-0. Al finalizar cada partido se disputaron tandas de penales para definir en el caso de que hubiera igualdad de resultados al finalizar el triangular. En ambas oportunidades Argentina cayó frente a sus rivales. 

Consultada sobre la utilidad o no de este tipo de competencias, con partidos y modalidades atípicas o enfrentando a potencias de abrumadora superioridad, Monica Santino dice: “Creo que no sirven, que solamente se cumple con los requerimientos de FIFA pero no hay una proyección, no hay un proyecto en la selecciones argentinas empezando desde abajo, con el semillero. Cuando vos recorres los clubes y ves que no hay inferiores eso impacta directamente con lo que es la formación de un seleccionado. No hay un compromiso serio con respecto a la competencia que la Selección pueda tener y también a la calidad de los entrenamientos”.

Maderna tiene otra visión respecto del valor de estos amistosos: “Creo que peor es nada, pero que esos partidos sirven si hay proyecto a largo plazo, porque si no hay proyecto no hay una ilusión, no hay nada por lo cual entrenar o competir, me parece que es un ida y vuelta que no está teniendo la Selección nacional”.

¿Quién es el DT de la Selección?

Carlos Borrello hace casi 19 años que es el entrenador de la Selección Argentina. Tuvo una primera etapa de 1998 hasta 2012 y luego regresó en 2017 hasta la actualidad.  

En diciembre de 2020 finalizó su contrato, pero entre la incertidumbre que siempre maneja AFA y la pandemia, se decidió alargarlo para que esté al frente del equipo en las fechas FIFA de febrero y abril. Esta prórroga venció el 31 de mayo pero hasta el momento no hubo ningún anuncio respecto de la renovación o no del vínculo de Borrello con la Selección. En los papeles, el puesto de DT de Argentina hoy está vacante

Quizás esta situación de acefalía fue una de las razones por las cuales la AFA decidió que la albiceleste no participara de la fecha FIFA que se disputó la semana pasada, aunque se dieron muy pocas precisiones al respecto. 

El 4 de junio, la entidad presidida por Chiqui Tapia envió un escueto comunicado en el cual se informaba que “la Asociación del Fútbol Argentino se ha comunicado con su par ecuatoriano para coordinar la postergación de los amistosos pautados para la Fecha FIFA correspondiente a junio entre ambas selecciones mayores femeninas. La situación sanitaria que atraviesa nuestro país, y Sudamérica en su conjunto, han llevado a tomar esta decisión”.

Con ese comunicado AFA anunciaba oficialmente dos cosas: que iba a jugar contra Ecuador y que no iba a jugar. ¿Cómo? Es que la noticia de que Argentina iba a disputar la fecha FIFA había trascendido por la Federación ecuatoriana y porque algunos clubes habían anunciado la convocatoria de sus jugadoras, como hizo el Huelva con Vanesa Santana, pero nunca había salido oficialmente desde la AFA.

La suspensión fundamentada en la situación sanitaria resulta, de mínimo, extraña. No porque el nivel de contagios no fuera una razón para suspender las actividades, sino porque durante junio la Selección masculina disputó partidos por las Eliminatorias y en este momento se encuentra viajando regularmente a Brasil para jugar la Copa América. Parecería, entonces, que para la AFA la pandemia afecta más a las mujeres que a los varones. 

Mientras tanto, algunos de los rivales más importantes que nuestra Selección tendrá el próximo año en la Copa América -único certamen que otorga las plazas para el Mundial 2023- si disputaron los encuentros que tenían programados. Uruguay, Chile y Brasil jugaron esta fecha FIFA y siguen su preparación de cara a las próximas competencias. 

“Sacar una fecha FIFA para no hacer nada nos está haciendo retroceder”, dijo la defensora argentina Agustina Barroso en diálogo con el portal FutFemProf. La futbolista que actualmente es una de las figuras del Palmeiras, se refirió también a la preparación de Brasil en este sentido: “Es increíble cómo trabajan. La fecha FIFA pasada no pudieron viajar y se juntaron a entrenar una semana. Veo que las brasileñas siempre apuntan a más y nosotras nos estancamos un poco”. 

Barroso es una de las referentes del plantel argentino y una de las jugadoras fijas en las convocatorias de Borrello, aunque no formó parte del grupo que viajó al triangular en Bilbao. Respecto de la preparación para el próximo Mundial, la futbolista señaló: “Pienso en el próximo Mundial pero es complicada la realidad y me preocupa. Todas las selecciones se están preparando muy bien, creo que hay que trabajar. Necesitamos organización, un orden y un objetivo”. Más claro…

A este panorama de incertidumbre y falta de proyecto se le sumó, el pasado 31 de mayo, el alejamiento de la Selección de Analía Hirmbruchner, asistente técnica de Carlos Borrello. La renuncia tuvo un justificativo claro y contundente: “No estoy de acuerdo con el estilo de liderazgo, formas y modos de conducción, entre otros, por parte de quién encabeza y conduce nuestro equipo de trabajo”. 

Una asistente de Borrello deja la Selección por diferencias con el DT

El momento es ahora

Las voces que dan cuenta de la incertidumbre y desidia que vive la Selección son cada vez más, desde adentro y desde afuera del vestuario. Y a poco menos de un año de la Copa América y a dos del Mundial de Australia – Nueva Zelanda, nada parece augurar que las condiciones en las que se llegue a dichas instancias sean mejores que las anteriores. 

A esa Copa América de Chile en 2018, que le dio a Argentina la posibilidad de jugar el repechaje para Francia, se llegó casi sin preparación, con las jugadoras reclamando en pleno campo de juego que la AFA les preste atención y escuche sus reclamos. 

Aún con ese panorama, las futbolistas se pusieron al hombro la responsabilidad de representar al país y lograron los resultados necesarios para clasificar a un Mundial luego de 12 años. ¿Ahora vamos a depender también de eso? ¿Del sacrificio de nuestras futbolistas que dejan todo cada vez que se ponen la celeste y blanca a cambio de poco y nada? No es justo, y en ese camino estamos desperdiciando a una gran generación de futbolistas, esas que hoy entienden que solo pueden “abrirle el camino” a las próximas generación, como sabiendo que a ellas no les va a tocar ese proyecto serio y a largo plazo que tanto se declama y poco se ejecuta. 

La sensación de quienes seguimos al fútbol femenino y a la Selección es que ya se desperdiciaron dos años en esa preparación de cara al 2023. Pero ¿todavía estamos a tiempo? “A tiempo se está siempre, el problema es que las cabezas siguen siendo las mismas y si siguen estos liderazgos en el fútbol femenino es difícil pensar que algo pueda cambiar”, responde Santino. “Una siempre es optimista, ve todo lo que está pasando con el fútbol de mujeres y disidencias a nivel movimiento social y político, aunque eso aún no impacte en AFA, y vuelve a apostar, vuelve a creer que Argentina va a estar presente en el Mundial 2023, pero queremos que estén presentes todas estas jugadoras que hoy faltan, que haya otro cuerpo técnico y otro compromiso de trabajo, me parece que eso es esencial”. 

“Estamos a tiempo pero necesitamos gente que quiera”, dice en el mismo sentido Maderna. “Gente que pueda efectivamente expresarle a las jugadoras la experiencia misma de lo que se siente haber sido mujer jugadora de fútbol en nuestro país. Creo que el fútbol femenino no va a terminar de desarrollarse hasta que no sean ex jugadoras y entrenadoras las que dirijan técnicamente. Ningún varón, aunque tenga las mejores intenciones, va generar la empatía que genera una mujer, además de la importancia que tienen las referentas dentro de los vestuarios. Se necesitan referentas, se necesita proyecto, voluntad, inversión. Estamos a tiempo, las pibas se mueren por vestir la camiseta de la Selección Nacional, pero tiene que haber alguien del otro lado que también se muera por ponerla en lo más alto posible”.

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