¿De qué profesionalismo hablan?

Una colecta para poder viajar es la realidad del fútbol femenino de «alta» competencia en Argentina. Mientras las jugadoras de Villa San Carlos agradecen que juntaron 70 mil pesos para jugar en Rosario, algunos siguen presentando a esta disciplina como una actividad «profesional».

Por Gastón Chansard.

El Club Villa San Carlos es parte de ese “fútbol femenino profesional” que le gusta llamar a la AFA, algunos dirigentes y varios medios de comunicación.

La institución de la localidad de Berisso juega en Primera División y fue noticia en los últimos días por su colecta para poder viajar hacia Rosario. En la fecha 7 (fin de semana del 15 y 16 de mayo) enfrentará a Central en nuestra provincia.

Con algunos días de anticipación el plantel y su cuerpo técnico usaron una app para recaudar fondos, abierto para toda la comunidad, para que cualquiera pueda contribuir con la causa. Se estableció un monto mínimo de 100 pesos (un cafecito). La aplicación consta de recibir el pago de la donación, que tiene un monto a elección del usuario, variable por “cantidad de cafecitos”. Es decir, la persona que aporta puede donar el número que quiera de ellos, y se le adjudicará el valor correspondiente (1 cafecito=100 pesos; 3 cafecitos= 300 pesos, y así sucesivamente).

La campaña, que se lanzó en los últimos días de abril, fue todo un éxito. El plantel de Villa San Carlos logró juntar los 70 mil pesos que necesitaba para viajar a Rosario y a principios de esta semana publicó en sus redes sociales: “Informamos que gracias a la constante difusión y contribución de jugadoras, hinchas, clubes y medios de comunicación llegamos al objetivo de los $70.000 ¡Nos vemos en Rosario!”.

¿De verdad creen que esto es «fútbol profesional»? Cuando escribimos fútbol femenino “semiprofesional” de Primera División de AFA es porque no nos comemos la gambeta de ocho, doce o veinte jugadoras con un contrato de miseria en los 19 clubes de la “A”.

Para hablar y escribir la palabra “profesional” falta mucho trabajo de estructura y dedicación real, faltan centenares de mujeres ocupando los cargos importantes, pero por sobre todas las cosas hace falta dirigencias con ganas de nivelar la cancha de verdad. Cuando veamos el resultado de un trabajo serio, donde todas las jugadoras se sientan profesionales, utilizaremos el término que corresponde.

Villa San Carlos y su colecta para viajar a la “otra Argentina”, la que AFA ignora, es el espejo de la realidad del fútbol femenino. Ojalá la dirigencia se mire en ese espejo, no les guste lo que ven y empiecen a trabajar hoy mismo por un fútbol femenino profesional y federal. 

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