«Vamos a poder cambiar el fútbol femenino cuando entendamos que el camino es politizar el fútbol»

Foto: Mauricio Centurión / La Diez

A dos años del anuncio de la semiprofesionalización del fútbol femenino, la santafesina Macarena Sánchez analiza ese camino, todo lo que se consiguió y lo que falta, su proceso personal y las proyecciones a futuro. El fútbol, las infancias, los medios de comunicación, la política y un recuerdo muy especial en este 24 de Marzo. 

Por Natalia Maderna

¿Qué hacer cuando tu vida cambia por completo? ¿Qué hacer cuando el nivel de exposición supera cualquier expectativa? ¿Qué hacer cuando sobre tus hombros se cuelgan reclamos históricos y postergados?

Macarena Sánchez puede no tener las respuestas a todas las preguntas aún cuando su vida se transformó en un estandarte de la lucha del fútbol femenino en la Argentina.

Desde el New York Times pasando por El País de España y en cada medio nacional, su nombre se escribió para contar, a través de ella, la historia de miles de jugadoras de todo el país que aún no sabían cuán alto podían gritar por sus derechos como trabajadoras del fútbol argentino.

“En términos contemporáneos no siempre tenemos la posibilidad de transitar el camino y de estar cerca de personalidades que quiebran la historia de una disciplina como lo hizo ella”, así la definió Santiago Lucía, periodista deportivo de Radio Nacional y Futurock y conductor del programa Todo en Juego (Nacional Rock FM 93.7, domingos de 12 a 14 h) el domingo pasado cuando la entrevistamos.

El 16 de marzo de 2021 se cumplió el segundo aniversario del anuncio, por parte de la Asociación del Fútbol Argentino, de la semi-profesionalización del fútbol femenino de Primera División. Y a partir de ahí, las trabajadoras del fútbol -con Maca como abanderada-, comenzaron a escribir otro capítulo más en la historia del fútbol jugado por mujeres.

-Ya pasaron dos años de la semi – profesionalización. Cuando te detenés y mirás para atrás, ¿qué ves?

-Pasaron dos años rapidísimos. Es un abrir y cerrar de ojos. Hemos avanzado mucho y las jugadoras tomamos conciencia y tomamos noción del poder que tenemos como jugadoras, del poder que tenemos como deportistas y como mujeres y del poder que tenemos en la historia. Si nosotras queremos cambiar algo, nosotras somos las protagonistas y podemos hacerlo.

-¿Qué crees que pasó hacia dentro de los plantes femeninos?

-Lo más grande que se logró es la unión, ese compañerismo, esa empatía entre nosotras que no se había logrado en otros momentos de la historia del futbol femenino. Y se rompió con el silencio y eso también es una de las cosas más importantes. Nos hartamos un poco de aguantar y de esperar y de ser comprensivas con los clubes, con las federaciones y con los medios de comunicación, con la sociedad en sí. Rompimos un poco con ese silencio y con eso que estaba al caer que era un cambio que dependía de nosotras.

-Gracias a que alzaste la voz, se empezó a hablar de las jugadoras también como trabajadoras del fútbol…

-El cambio de que se tome al fútbol femenino como un trabajo me parece que fue algo que va a quedar marcado en la historia y ni nosotras, ni yo tampoco, soy consciente de lo que significa eso en el momento del país en el que estábamos, con un gobierno en el que no se gozaba de adquirir derechos de un día para el otro.

-¿Cómo viviste haber sido “la mujer” que enfrentó a la AFA?

-Al principio fue bastante chocante, no me hallaba, me asustaba el hecho de estar en muchos medios de comunicación y de hacer muchas entrevistas. No me acostumbraba, lloraba a la par de la gente que se acercaba y lloraba por mí. Era bastante loco. Después me fui acostumbrando y naturalizándolo y hoy en día lo llevo de otra manera. Fue todo de un día para el otro. Siento que en ese momento no estaba preparada y lo transité y lo manejé como pude.

-¿Tomaste real conciencia de lo que la lucha por la profesionalización también generó en las infancias y fundamentalmente en las niñas?

-Poder, a partir de nosotras y de nuestras luchas y de las luchas que venían desde hace muchos años, concretar y efectivizar eso en la profesionalización del fútbol femenino para mejorarle el deporte a las futuras generaciones es increíble y lo estamos viendo hoy en día. A partir de la masividad en los medios de comunicación, los clubes tomaron la iniciativa y abrieron escuelitas de fútbol femenino y los clubes de barrio también hicieron ese esfuerzo. Las nenas que querían ser jugadoras se animaron a decirle a sus padres y a partir de eso las llevaron a jugar. Me parece importante, fundamental e histórico lo que logramos. Y no sé si en algún momento vamos a tomar dimensión de esto, pero sí creo que debemos ser conscientes de haberle cambiado la vida a muchas nenas o de haber intentado cambiarle la vida a muchas nenas que en un futuro van a ser jugadoras profesionales.

-En septiembre del 2020 salió tu primer libro, “El fútbol es mi rebeldía”. Queda claro que hay una decisión a lo largo del libro de hablarle a las infancias, ¿tuviste alguna devolución?

-Sí tuve devolución y tengo todavía y son cuestiones que me siguen emocionando y me siguen sorprendiendo. La otra vez vino una nena de 11 años de la Provincia de Buenos Aires y vino con su papa y la recibí en mi oficina. Ella había leído el libro y me conoció a través del libro. Y entonces me pasan esas cosas que me hacen decir: “Che, la puta madre, con haber llegado a esa nena y con que esa nena pueda sentir que en un futuro puede ser una jugadora profesional, ya está. Ya hice lo mío”. Es muy fuerte sentirlo, vivirlo. Porque fueron (y se le quiebra la voz) dos años duros para mí. Fueron dos años que pasé cosas bastante complicadas en lo personal entonces es como una caricia al alma y es un abrazo que siento de esas personas…

-Terminó la primera Conmebol Libertadores disputada en suelo argentino, ¿qué pensás que le falta al fútbol femenino para que los medios hegemónicos se interesen en difundirlo? ¿O crees que es a la inversa? ¿Qué le falta a los medios hegemónicos para interesarse?

-Son reticentes todavía porque lo que hay que cambiar es cultural y es un cambio muy profundo el que hay que hacer dentro del deporte femenino en sí. Siendo positiva ha habido un gran cambio en los medios de comunicación. Lo que falta es que las personas que dirigen los grandes canales, que generalmente son hombres, apuesten por el fútbol femenino. Ojalá pase en todos los canales, pero bueno, está sucediendo. Sigo insistiendo con que faltan muchas mujeres en los medios de comunicación, que faltan hombres que se interesen por el fútbol femenino, por los deportes femeninos en sí; pero más allá de eso celebro a DeporTV y que sean tres las mujeres que están ahí conduciendo. Falta mucho pero soy muy positiva al respecto y el camino es por el que estamos yendo todas las mujeres.

-¿Qué opinas sobre los jugadores de fútbol y su escaso apoyo al fútbol femenino? ¿Crees que colaboraría con la difusión de la disciplina que ellos acompañaran las luchas de ustedes en tanto colegas?

-Lo dije desde el primer momento: necesitamos que ellos muestren su apoyo. La visibilidad es una realidad. La visibilidad que tienen ellos no es la misma que tenemos nosotras. A las personas que siguen ellos es justamente a las personas que nosotras queremos llegar. Ese fútbol muchas veces machista y muchas veces patriarcal, y todo lo que ya sabemos del fútbol masculino, nosotras tenemos que llegar ahí también. No siempre tenemos que apuntar a construir alrededor de lo que es el fútbol feminista, tenemos que ir más allá. Y obviamente necesitamos la ayuda de esos jugadores, de esos periodistas sino siempre vamos a estar mujeres comentando futbol femenino, directoras técnicas mujeres dirigiendo fútbol femenino, hay que salir de eso. A mí me encantaría ver mujeres comentando fútbol masculino, jugadores de fútbol viendo fútbol femenino. Hay que salir de esa lógica de que mujeres dirigen o comentan a mujeres y ya. Porque eso no ayuda en mucho. Sí suma, pero tenemos que ir por más.

-Así como decimos que se deben deconstruir los vestuarios de los varones, ¿crees que politizar los vestuarios de las mujeres sea el camino para lograr más derechos?

-Siempre tengo esa teoría. Siempre tengo esa idea de que las mujeres no sólo debemos ser jugadoras de futbol, las futbolistas no sólo debemos ser jugadoras de fútbol que tenemos que entrenar o jugar. Las jugadoras tenemos un rol mucho más importante y tienen que ver con un rol político. Tiene que ver con una militancia, tiene que ver con una lucha por nuestros derechos. Me parece que nosotras vamos a poder cambiar el fútbol femenino cuando estemos convencidas de que el camino es politizar el fútbol. En el mientras tanto, las que estamos politizando el fútbol debemos dar esa batalla en los vestuarios y adentro de los clubes y bancarnos las que nos tengamos que bancar porque no es fácil.

-Aprendimos que “Lo personal es político”…

-Sucede esto de que el fútbol y la política no se mezclan pero sabemos que hoy todo es política. Las que lo entendemos desde ese punto lo tenemos bien claro y tenemos que –lamentablemente- aguantarnos ese tipo de discursos. Las próximas generaciones también entienden a lo que va el fútbol femenino y a lo que va la política.

-Como Directora del Instituto Nacional de Juventud y en contexto del 24 de Marzo, recorriste con jóvenes la Ex ESMA, ¿qué te pasa a vos en el cuerpo con estas fechas?

-La verdad es que me atraviesa muchísimo en lo personal porque tengo una historia cercana. A mi abuelo lo secuestraron y lo mataron los militares, él era sindicalista, Carlos Sánchez. Yo no llegué a conocerlo y su juicio todavía no se efectivizó entonces tengo una lucha muy personal desde ese lado. Ir a la Ex ESMA es fuerte, es duro. Es una semana que es difícil de atravesar en lo personal pero también es una semana que debemos pensar y reflexionar cómo seguir construyendo memoria. Que la memoria, verdad y la justicia no queden sólo en una frase y que realmente sea una forma de vida y un estilo de vida. Y que nuestras generaciones y las próximas seamos conscientes, conozcamos la historia, sepamos transmitirla. Esto no tiene que quedar en el olvido. Lo que pasó en la historia argentina y el terrorismo de Estado que vivimos no debemos permitir que vuelva a suceder y para eso debemos ser conscientes de lo que sucedió y tenemos que poder transmitirlo con responsabilidad, saber decir que no va a suceder nunca más. Y eso es una responsabilidad que tiene la sociedad, que tienen las generaciones de mi edad y las generaciones futuras también.

-Esa mochila que te cargaste en el verano de 2019, ¿está más liviana o sigue pesándote demasiado?

-Está más liviana…está más liviana porque así también me lo propuse. Por ahí también me cargaba con ser la que solucionaba todos los problemas del fútbol femenino y en un momento dije: “Paremos acá porque no puedo con todo realmente”. Y está bueno pedir ayuda. Entonces empecé a pedir ayuda y empecé a hacer una autocrítica de que no podía ser siempre yo la que hable con los medios de comunicación porque también está bueno que otras jugadoras ocupen ese lugar, no siempre tengo que ser yo la voz de…Y nada, me empecé a sacar mochilas de encima y me empecé a dar cuenta que todo lo que me pasaba a mí, quería que le pasara a otras jugadoras también. Entonces ahí me fui sintiendo un poco más liviana y fui aprendiendo a medida que pasaban los días, eso de ser una referente dentro del fútbol femenino.

Macarena Sánchez ya no es la misma mujer que a comienzos de 2019 escribió una carta reclamando por sus derechos laborales al club UAI Urquiza. Ninguna de nosotras somos las mismas cuando nos dejamos atravesar por los feminismos y cuando entendemos la importancia suprema de que para conseguir derechos, el camino siempre es la lucha colectiva. Sin nosotras en la canchas, NUNCA MÁS.

Esta entrevista fue realizada originalmente en el programa Todo en Juego (Nacional Rock FM 93.7, domingos de 12 a 14 h).

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