Siempre Marta

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La última selección sudamericana que quedaba en Francia, fue eliminada por las locales en tiempo suplementario. Marta, la máxima figura de Brasil, aprovechó las cámaras una vez más para dar un mensaje inspirador y de igualdad a las jóvenes futbolistas.

Marta Vieira da Silva no es cualquier jugadora. Es la máxima goleadora de la historia de los mundiales femeninos, con 17 tantos, y de todos los mundiales -incluidos los masculinos-, superando al alemán Miroslav Klose.

Marta ganó 18 títulos, incluida la Copa Libertadores y la Champions League, con los 10 equipos en los que jugó alrededor del mundo. Con la Selección de su país ganó tres veces la Copa América, tiene tres medallas de plata de los Juegos Olímpicos y dos de oro de los Panamericanos.

Además, ganó el FIFA World Player en seis ocasiones, recibió el premio The Best FIFA el año pasado y en 2009 fue considerada una de las 100 personas más influyentes de Brasil.

Con 33 años, este puede haber sido, quizás, el último Mundial de Marta. Este domingo se despidió de la competencia con lágrimas en los ojos pero con un importante mensaje, que da cuenta del valor que el certamen que se está disputando en Francia tiene y tendrá para el presente y futuro del fútbol femenino.

«Hay que querer más, entrenar más. Estar lista para jugar los 90 minutos, 30 minutos más de lo que dice el juego», dijo la 10 después del partido. Y mirando a cámara agregó: «Y eso es lo que le digo a las niñas: no va a haber siempre una Formiga, no va a haber siempre una Marta, no va a haber siempre una Cristiane. El fútbol femenino depende de ustedes para sobrevivir. Piensen en eso. Lloren al principio para sonreír al final».

La crack brasileña aprovechó al máximo los grandes niveles de audiencia de este Mundial y la difusión por redes sociales para dejar mensajes de igualdad: lo hizo junto al resto de sus compañeras con una canción que preguntaba “¿Quién dice que el fútbol no es para mujeres?” y lo hizo utilizando unos botines especiales: como las marcas deportivas le ofrecieron una suma de dinero muy inferior a la que pagan a sus colegas varones, Marta decidió usar un calzado negro con el signo del proyecto Equal, en favor de la equidad salarial entre varones y mujeres.

El fútbol en Brasil, uno de los países más futboleros del mundo, estuvo prohibido por ley para las mujeres. El presidente Getulio Vargas firmó esa normativa en 1941. En los fundamentos se alegaba que, en las mujeres, esta práctica podía dañar los órganos reproductivos, generar cáncer y depresión. La prohibición duró 38 años.

Las futbolistas brasileñas, con Marta a la cabeza, alzan la voz en un momento clave del fútbol femenino y en un momento complejo de Brasil. El gobierno de Bolsonaro es abiertamente racista, homofóbico y misógino, y desde el primer día pregona estereotipos de género que intentan mantener a niñas y niños en arcaicos roles sociales («las niñas usan rosa y los niños azul», dijo su ministra de educación).

Las palabras de la 10 llegan en un momento de resistencia y lucha que se esparce por todo el continente. La organización y visibilización de los reclamos puso a Argentina y a Chile nuevamente en la escena internacional. En Colombia las futbolistas luchan ante la casi desaparición de su liga local. Sigue habiendo razones de sobra para ver y entender a este Mundial de Francia como histórico. Que nadie nos vuelva a quitar el derecho a jugar. Ni un paso atrás.

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