Hasta las lágrimas

Argentina perdió frente a Inglaterra, pero el resultado es casi anecdótico. Le Havre fue toda inglesa, pero la emoción volvió a ser toda Argentina.

Por Ileana Manucci, desde Francia

El viernes 14 de junio fue un día especial en Le Havre. Primero, porque salió el sol y asomó un clima primaveral después de varios días de lluvia. Segundo, porque el ritmo lento de esta ciudad costera -donde viven cerca de 200 mil personas- se vio alterado por una invasión de hinchas ingleses que cruzaron el Canal de La Mancha y llegaron a Le Havre para ver a su selección.

Desde temprano se podía ver por diferentes sectores de la ciudad a las y los hinchas británicos enfundados en sus camisetas, sacando fotos y participando de los juegos y actividades del FIFA Fan Experience. Aunque también en ese espacio pudimos encontrar a un par de argentinos. Padre e hija pateaban en uno de los juegos. «Es su regalo adelantado de los 15. Ella juega en tercera de Asturiano y me pidió venir al Mundial como regalo de cumpleaños», comenta orgulloso el papá, mientras la adolescente sonríe y dice que no quiere hablar pero accede a hacer jueguitos para el registro de La Diez.

En el camino hacia el Stade Oceane, también resultaba difícil divisar algo celeste y blanco entre tanto rojo y blanco. Hasta que apareció un grupo de mujeres en la parada del colectivo. Eran Las Pioneras del Fútbol Argentino, siete jugadoras de la Selección Argentina que en el Mundial de México ’71 le ganaron por 4 a 1 a Inglaterra. «Wow that’s amazing», decían con sorpresa los ingleses cuando les contaban quienes eran. Hasta se sacaron fotos con ellas.

«Yo siento envidia porque tengo unas ganas de entrar a jugar», nos dijo entre risas Eva Lembesis, la 8 de aquel histórico equipo. «Va a ser un partido duro, pero les tiramos a Elba y ella lo arregla», acotó haciéndole un guiño a la goleadora de aquel encuentro, Elba Selva, que estaba a su lado.

Antes de llegar al estadio, Las Pioneras tuvieron un encuentro que habían esperado durante décadas: aquí en Le Havre pudieron abrazarse y recordar aquel histórico partido junto a una de sus rivales, la inglesa Chris Lockwood. Pura emoción.

Como se anticipaba en la previa, el Stade Ocean estuvo completo. Aunque el 90 por ciento eran ingleses, no es un dato menor la cantidad de asistentes. Los partidos con más público hasta el momento han sido, claro, los de las locales: 45.261 personas ante Corea y 34.872 ante Noruega. Los siguientes encuentros con más asistencia son Argentina-Japón (25.055), Alemania-España (20.761) y Argentina-Inglaterra (20.294).

Aunque eran minoría, los grupitos de argentines distribuidos en diferentes sectores del estadio se hicieron oír. El «Correa! Correa!» se escuchó fuerte Y claro. Algunas hinchas argentinas, luego del partido, nos contaron que les franceses en la tribuna se entusiasmaron con el agite y terminaron cantando con ellas el «Vamos vamos Argentina». Las pibas haciendo patria en Francia.

No te creas tan importante

La Selección Argentina entró al campo de juego a hacer la entrada en calor y minutos después una cumbia comenzó a sonar por el potente sistema de sonido del Stade Ocean. Las voces de Pablo Lescano y Viru Cumbieron fueron la cortina musical del anunció del equipo. ¿Un mensaje para las rivales? Podría ser.

Desde los primeros minutos, el partido fue todo de Inglaterra. Sabíamos que esto iba a ser así, son un potencia y se nota. La diferencia que hoy se vio en la cancha tiene un porqué claro: casi dos décadas de diferencia en el desarrollo del fútbol femenino en cada país.

Todas las jugadoras inglesas son profesionales, viven del fútbol y juegan en los mejores equipos del mundo (de su país y de afuera). Las argentinas vienen de atrás, peleando contra todo y todos. Sole Jaimes lo decía después del partido, entre lágrimas de tristeza, bronca y orgullo: «Tenemos jugadoras amateurs jugando contra profesionales. Ojalá que las cosas empiecen a cambiar en Argentina y se le de más bola al fútbol femenino. Si nos darían importancia nosotras también seríamos potencia».

Muchas jugadoras argentinas pasaron por la zona mixta con lágrimas en los ojos. «Dimos todo, más no podemos», repetían. Aún era muy pronto para entender lo que estaba pasando: se perdió por la mínima ante un equipo muy superior, que en China 2007 nos había hecho seis; Argentina mostró de nuevo una concentración a prueba de todo, no perdió la cabeza -especialmente después del gol de Taylor- y continuó defendiendo su arco; por segundo match consecutivo Argentina tiene a la Jugadora del Partido, Vanina Correa fue enorme en el arco y sostuvo todo lo que pudo el cero y, luego, el único tanto del partido. Por último, pero claramente no menos importante, este partido, la Selección y las futbolistas destacas como Correa y Barroso, ocuparon los primeros puestos en tendencias en las redes sociales, mientras la TV Pública -que no mandó periodistas a Francia- metía 6 puntos de rating con el partido, un número enorme para el escaso encendido de la televisión en general y de la TV Pública en particular.

A pura garra, corazón y amor a la camiseta, este grupo de jugadoras está logrando que todo un país, su país, al fin las mire. La Selección es una de las sensaciones de este Mundial, la gente aquí en Francia sabe cómo llegó Argentina y por eso entiende el valor de lo que se ha conseguido hasta el momento. Quizás esto mismo también empiece a ser entendido y valorado en nuestro país.

Perder por goleada ante Japón e Inglaterra era uno de los augurios en la previa. No sucedió. Argentina llega con vida a la última fecha de la fase de grupos y un triunfo ante Escocia podría clasificarla como mejor tercero o, si Inglaterra le gana a Japón, como segundo en el Grupo D.

Y si nada de eso sucede y el 20 de junio hay que volver a Argentina, nada ni nadie nos quita la emoción que vivimos hoy viendo a este equipo. Cada atajada de Correa, cada cruce de Barroso, cada pisada de Benítez, fue celebrada como un gol. Un gol al esfuerzo de estas mujeres, a la perseverancia, a la esperanza, al creer que mejores tiempos van a llegar y que esta lucha tendrá sus frutos. Ese futuro, hoy, parece estar llegando para el fútbol femenino argentino, y ellas lo están pariendo.

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