Fútbol afgano: de la libertad al abuso sexual

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En un país duramente castigado por la miseria que traen los enfrentamientos internos y ocupaciones externas, el fútbol estaba teniendo una influencia liberadora, sobre todo para las mujeres. Hoy, en el centro de atención, las denuncias de abuso sexual de las jugadoras. 

Hace dos semanas, el diario británico The Guardian publicó un artículo en el cual rescataba los testimonios de una de las responsables del fútbol femenino afgano y jugadora Khalida Popal; las jugadoras Shabnam Mobarez y Mina Ahmadi, y la entrenadora del equipo, la estadounidense Kelly Lindsey, todas ellas aseguran que fueron abusadas sexualmente por parte de entrenadores y directivos de la Federación nacional (AFF).

En sus declaraciones, las mujeres denunciaron numerosos abusos físicos y psicológicos, violaciones y amenazas por parte del presidente de la Federación Afgana de Fútbol, Keramuddin Keram, y de varios empleados más de la misma.

Khalida Popal comentó a The Guardian que Keram había acosado sexualmente a jugadoras en una habitación de su oficina, diseñada de modo que solo se abría desde el interior, por lo que era posible encerrar a las mujeres allí.

Madina Azizi, ex miembro del departamento de fútbol femenino de la AFF, que se vio obligada a abandonar el equipo el año pasado, habló de su frustración con un sistema que, según ella, no ha logrado proteger a sus jugadoras. “Estamos trabajando en una situación muy problemática. Fui despedida injustamente de la selección nacional de fútbol y fui objeto de acusaciones calumniosas”. Según comento Aziz, en el último año, nueve mujeres han sido despedidas del equipo de mujeres porque rechazaron propuestas sexuales del personal de la federación.

Sobre esto último, Popal también relató cómo en febrero de este año organizó un campamento de prácticas en Jordania, y la AFF envió a un entrenador y un funcionario como acompañantes de las jugadoras, los cuales abusaron sexualmente de ellas. En ese momento la entrenadora llamó al presidente para informarle de los abusos, y Keram prometió sancionar a los agresores. Sin embargo, cuando las jugadoras amenazaron con denunciar las acciones, el presidente expulsó a nueve de ellas del equipo –entre las cuales estaban algunas de las mejores–  con el pretexto de que eran lesbianas. Esta acusación se considera como muy grave en Afganistán, porque perjudica la reputación del acusado y pone en peligro a su familia, aseguró Popal.

La AFF dijo en un comunicado que “rechaza enérgicamente las falsas acusaciones hechas con respecto a la selección femenina”, pero esto no disuadió a la FIFA, al fiscal general afgano o al presidente del país, Mohammed Ashraf Ghani, de involucrarse en el asunto.

El 4 de diciembre, luego de el mismo presidente de Afganistán anunció una investigación, el fiscal general ha suspendido a seis miembros de la Asociación de Fútbol de Afganistán (AFF) por las acusaciones de abuso sexual y físico de la selección nacional femenina.

Nilab Mohammadi, que ha sido jugadora de la selección nacional femenina durante cuatro años, indicó: “La gente humilla a las chicas que practican deporte. Argumentan que el deporte no es necesario para las mujeres. La vida no es fácil para nosotras, y decidí luchar contra los que nos miraban con desprecio. Estamos en el siglo XXI y ya no queremos vivir en las sombras. Vivimos en un país super tradicional, pero debemos eliminar los obstáculos”.

Fuente: Euronews / RT News

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