La Selección Argentina empató 1 a 1 en Panamá (golazo de Bonsegundo) y clasificó al Mundial 2019. El global con las panameñas fue de 5 a 1. Después de mucha lucha las compatriotas dicen presente en una Copa del Mundo, algo que no sucedía desde el año 2007.

Por Gastón Chansard
Redes sociales: Ileana Manucci

Un día antes de la primavera de 2017, apenas un año atrás, en una de las redes sociales de Belén Potassa, la santafesina escribía: “¡La triste realidad del fútbol femenino!”. Debajo exponía una carta que estaba dirigida al presidente de la Comisión de Fútbol Femenino de la AFA, Ricardo Pinela. La firma del comunicado era de la “Selección Mayor del Fútbol Femenino”. Las palabras eran claras y directas, las futbolistas exponían la dramática realidad del seleccionado. A los dos años que la albiceleste ni siquiera practicó (2015 a 2017) se le sumó la burla de abonarle 150 pesos por entrenamiento –que no se lo abonaron en término-, las instalaciones poco aptas para una selección y un destrato absoluto al dejar a todo el plantel durmiendo en el colectivo para enfrentar a Uruguay.

Viáticos de risa, traslados humillantes, instalaciones paupérrimas: ante tanta indiferencia y desidia por parte la AFA, las jugadoras de la Selección Argentina se plantaron en un paro.

No hubo demasiadas respuestas por parte de AFA, pequeñas mejoras, pero nada de lo profundo que tenía el reclamo. Llegó el 2018, la Copa América en Chile con una preparación que dejó mucho que desear, pero con las ganas suficientes de hacer un buen papel. Esa fuerza interior de cada una se convirtió en un enorme poder colectivo, capaz de provocar que un día el país futbolero hable de ellas.

Las chicas pedían que las escuchen, y en una foto histórica posaron con las manos en las orejas, y le ganaron a Colombia y salieron terceras en un cuadrangular que daba dos lugares al mundial y una posibilidad para el repechaje que hoy sellaron con la clasificación. Los reclamos parece que llegaron a destino, hoy, por ejemplo, Claudio «Chiqui» Tapia se bajó primero del colectivo que llegó al estadio.

Las pibas se empoderaron, exigieron mejoras básicas, enaltecieron ese lugar prestigioso que es ser futbolista de la Selección Argentina y desde el enorme movimiento feminista que inunda las calles de nuestro país supieron hermanarse y mostrarse como guerreras de todas las canchas. Y ahora, con la lucha como bandera, que se venga la revolución francesa de las futbolistas argentinas.

El partido

Argentina tenía que ser inteligente, la distancia numérica que había sacado en cancha de Arsenal era muy amplia y eso era un arma fundamental para encarar el partido decisivo. La Selección tenía que manejar los tiempos y jugar con la desesperación de las locales. Todo eso lo hizo en parte durante el primer capítulo.

Como primer punto a destacar, las panameñas fueron más que en el encuentro del pasado jueves en Sarandí. Lució un equipo más compacto y aguerrido, pero eso no fue suficiente en la primera media hora de juego para alcanzar el gol.

En un comienzo parejo, la situación de riesgo más clara la tuvo el equipo argentino. Apareció Bravo para poner un gran pase a Larroquette, la delantera alcanzó a tocar el balón, pero la arquera panameña pudo tapar.

Lentamente la pelota empezó a ser posesión del seleccionado local, pero sin llegar a generar peligro en el arco defendido por la rosarina Correa. A los 30 minutos llegó el primer aviso importante de las centroamericanas, a tiempo apareció Barroso para mandar la pelota al tiro de esquina. De esa jugada llegó un centro que termina pegando en la mano de la defensora Sachs (en el borde del área grande). Por suerte para las albicelestes la árbitra ucraniana cobró tiro libre.

Argentina no la pasaba bien, y fue en el minuto 37 donde llegó el centro desde la derecha y la peligrosa Natalia Mills concretó el 1 a 0. Luego todo se hizo trabado, discutido y chato. Negocio para nuestras chicas que se fueron al descanso con una diferencia de tres goles en el resultado global.

Tiempo de empatar

El gasto de las panameñas en el comienzo del segundo tiempo se hizo sentir, pero no lo suficiente como para poner en peligro el arco albiceleste. Al esfuerzo del local Argentina le contestó con un pase de Banini para Bonsegundo y ésta ejecutó el centro para Larroquette, que no pudo llegar por centímetros. De esa manera el elenco que dirige Borrello le mostraba los dientes al rival.

Y los dientes filosos aparecieron a los 19 minutos. Desbordó Florencia Bonsegundo y pateó. ¿Al arco o centro? Al fondo de la red. Golazo y empate. El grito fue Mundial, ya no había tiempo para sufrir, el gol de visitante valía doble, Panamá tenía que hacer 5 tantos más.

A partir del gol de una de las jugadoras más destacadas de la serie todo se anestesió. El partido tuvo dos opciones de gol más, una para cada seleccionado y la expulsión de Yamila Rodríguez.

Después de 12 años Argentina regresa a una Copa del Mundo, esta vez será en Francia, del 7 de junio al 7 de julio. Estas chicas fueron capaces de poner al fútbol femenino en ese lugar donde sólo asisten 24 selecciones, las mismas que hace un año atrás le decían a la AFA “paren la mano, acá estamos, queremos visibilidad, queremos igualdad, queremos respeto”. Las mismas que fueron abandonadas durante dos años. Las mismas que se plantaron de manos en las orejas en LA FOTO de Chile.

Acá están, son las mismas, estas son las herederas de las eternas Pioneras, las que van por más revolución.

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