El fútbol en la revolución feminista

0
710
Nadia Fink, compiladora y fundadora de Chirimbote, junto a Luciana y Tamara, de Las Martas. Foto: Gabriela Carvalho.

Se realizó en Santa Fe la presentación del libro “Feminismo para jóvenas”.

Por Ileana Manucci

La editorial Chirimbote, creadora de las ya célebres Antiprincesas, sigue pensando y repensando las formas en que contamos las historias de las mujeres de nuestra historia y de las mujeres de hoy, que están haciendo historia.

De ese deseo, de aprehender este proceso de visibilización de la lucha feminista en nuestro país -y el mundo-, es que Feminismo para jóvenas.

Nadia Fink, fundadora de Chirimbote y compiladora de este libro junto a Laura Rosso, estuvo en la ciudad para presentarlo junto a Las Martas Fútbol Feminista. La actividad fue en el Solar de las Artes, donde las mesas no dieron abasto y hubo una importante presencia de niñes, jóvenas y jóvenes.

“El 8M fue tan notoria la explosión de pibas en las calles, que veníamos pensando sobre cómo dar cuenta de eso”, cuenta Fink en diálogo con La Diez. “También estuvimos en el Encuentro de Mujeres Zapatistas, en México, donde ellas todo el tiempo mencionaban a las jóvenas, de ahí nos quedó resonando esa palabra”.

El libro tuvo como punto de partida el 8M –Paro Internacional de Mujeres– y su fecha de corte temporal fue el 14 de junio, día en que la Cámara de Diputados de la Nación dió media sanción al proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo, que el Senado finalmente rechazaría. “Nos parecía que más allá de lo que pasara el 8 de agosto, el gran triunfo había sido sobre todo de las pibas, de su vigilia”, dice Fink. En ese mismo sentido fue el proceso a través del cual el libro pasó de ser para jóvenas a ser hecho por jóvenas. “Cuando empezamos a pensar de qué hablar, qué decir, nos parecía que mujeres como nosotras, de otra generación, podían interpretar, pensar, pero no era lo mismo que poner la voz de ellas. Así que las convocamos para que hablaran, para que contaran, y se armó una cadena gigante, donde una recomendaba a otra y esa a otra más”.

En el libro hay más de 40 voces hablando -y escribiendo- sobre acoso callejero, micromachismos, aborto, organización estudiantil, territorio, cuerpos, adolescencias trans, femicidios. Hay jóvenas de edades variadas: desde la Asamblea de Adolescentas de Luján, con pibas de 13 años, hasta Mónica Santino, fundadora de La Nuestra Fútbol Femenino, de la Villa 31, y una de las máximas referentes y promotoras del fútbol jugado por mujeres en el país. También hay algunos varones, invitados por las jóvenas, así como mujeres de otras latitudes latinoamericanas. 

-¿Por qué entró el fútbol en ese temario feminista?

-El fútbol está muy presente en mi vida, juego desde hace unos pocos años pero siempre fui hincha, lo veía, iba a la cancha, escribía sobre fútbol, siempre sobre fútbol masculino pero por la poca cercanía que tenemos al fútbol feminista. Entonces nos pareció importante dar cuenta de la cantidad de pibas que juegan hoy, de cómo ponen el cuerpo, como empiezan a correr sus propios límites.

En esa búsqueda de mujeres que jueguen al fútbol, Fink se encontró con Las Martas, este grupo de casi 30 pibas que en Santa Fe tiene copados, hoy, cinco turnos semanales en diferentes canchas de la ciudad y a los que se suman, vía grupo de Whatsapp, otras 150 chicas que no dejan que ningún turno de fútbol femenino se caiga por falta de jugadoras.

Las Martas encontraron, tanto dentro como fuera de la cancha, un lugar de militancia contra el machismo. Desde ahí generan y promueven espacios de intercambio, formación y activismo en feminismos; coordinan redes locales barriales de fútbol femenino y organizar picaditos en espacios públicos.

Luciana Ghiberto forma parte de Las Martas y fue la encargada de poner en palabras las experiencias y sensaciones de sus compañeras. “Como parte de un colectivo que se está empezando a pensar desde hace no mucho tiempo, y con la premisa de que lo personal es político, hicimos un plenario que duró todo un día en Rincón, donde nos sentamos a reconstruir nuestros relatos individuales y nuestra relación con el fútbol. Todas nos reconocimos muchísimo en los relatos de las otras”, cuenta Luciana.

En las páginas que Las Martas tiene en Feminismo para jóvenas, se narran los tres momentos que ellas detectaron claramente en todos los relatos respecto de la relación que habían tenido, y tienen, como mujeres con el fútbol: “Hay una primera parte de una infancia muy en contacto con el fútbol, jugando con vecinos, con primos, soportando algunos estigmas y algunas cargadas, pero que no importaban mucho; luego una adolescencia donde eso se prohíbe y claramente hay una mirada del afuera que es la que prohíbe el juego; y un tercer momento que es un reencuentro, a los casi 30, con el fútbol y el feminismo. Se da mucho movimiento en torno a eso, a pensarnos y a entender que, por supuesto, la clave en común era el patriarcado apretándonos y no dejándonos hacer lo que tanto nos gustaba: que era jugar entre nosotras y jugar al fútbol. Creo que de ahí también nace la necesidad de organizarnos como colectivo feminista, porque está ahí el deseo frustrado y que hoy es potencia, que hace que cada vez que jugamos juntas todo sea una fiesta”.

Fotos: Gabriela Carvalho

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here