No corten los sueños de Aixa

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Se trata de una niña que juega al fútbol con varones en Gimnasia de Vera. Pero pronto, por reglamentación de la AFA, no lo podrá hacer más. La única chance que tiene es jugar fútbol femenino, pero en esa zona de la provincia no existe.

Por Gastón Chansard

Aixa es una nena de Vera, una ciudad del norte santafesino que tiene algo más de 20 mil habitantes. Juega al fútbol y lo hace para Gimnasia Fútbol Club, institución que preside la señora Stella Maris Vicente. Juega en un equipo donde ella es la única nena entre varones. Aixa es la diez y capitana. Aixa juega, pero la arcaica reglamentación de AFA se encamina a cortarle el sueño de seguir jugando.

“Aixa juega con nosotros hace ya 4 años, llegó un día junto a otro nene -Benjamín-, por ese entonces ella tenía 7 años”, dice Cristian Cáceres, quien fuera su entrenador hasta el año pasado. Aixa cumplirá 10 años en septiembre y el problema comenzará cuando cumpla 12, ya que a esa edad deberá estar federada, y por reglamentación de la AFA una mujer no puede jugar con varones. “El reglamento de AFA no permite el fútbol mixto. No hay nada escrito en cuanto a los torneos libres y demás, pero eso a nosotros no nos importa, estamos abocados a lo que es la Liga Verense de Fútbol, avalada y reglamentada por AFA. Es un problema reglamentario de la Asociación del Fútbol Argentino. Acá hay dos salidas, o juega en un equipo femenino o no lo hace”, afirma.

El descubridor de Aixa dice que “para ser federada tiene que haber un equipo femenino de su misma categoría, lo cual no existe, ya que por acá, en el norte, no tenemos 15 nenas de 10 y 11 años para formar un equipo. Y por eso es que se pelea, para que Aixa pueda seguir jugando”.

La situación lo preocupa y ocupa. “Estamos agotando todas las posibilidades para que pueda seguir jugando”, asevera. “En mi trabajo me ha tocado ser portador de noticias feas, no quisiera ser yo quien se la dé, ni a ella ni a su familia. Si supieran contra lo que se luchó, contra los prejuicios de los chicos, de los grandes, de otras mamás, de otros papás, de los distintos puntos de vista de una sociedad desinformada. Por momentos la pasé feo. Que te digan ‘vos sos loco, cómo vas a tener a una nena en tu equipo, sabes los líos que podes llegar a tener por el hecho de que esté entre varones´, u otras cosas, como que la madre tiene un arreglo con el profe para que juegue. Pero aquí estamos, seguimos luchando, para que nuestra Aixa siga haciendo lo que le gusta, jugar junto a sus compañeros de barrio y del club. Estamos junto a ella, en el desarrollo del ser humano, en la formación sana del deporte”.

El profe le cuenta a La Diez que Aixa “ya es parte importante de nuestro equipo”, y además “juega donde vos le digas, pero se destaca más como volante ofensiva, tiene carácter y le pone empeño al fútbol. Es zurda, ama el fútbol, ama a Gimnasia. Llora, se emociona y tiene un liderazgo innato, de hecho los demás niños la tomaron como tal, una líder”.

-¿La familia que rol cumple?
-Es muy importante. La abuela la acompaña en los entrenamientos, la lleva, la busca, la alienta, ni hablar en los partidos. La mamá igual, no sólo van a la cancha cuando Aixa juega, sino también cuando lo hace el equipo de Primera.

Durante el diálogo con Cáceres, destaca que “Gimnasia es un club humilde, donde se venden pollos para poder comprar los conjuntos de invierno, pantalón y campera. Es un club donde hay niños que van a jugar con problemas de alimentación. Eso somos, personas luchadoras, que a pesar de estar jodidos económicamente, pagamos $50, $100 la entrada para ver a nuestros chicos jugar”.

El profe habla de Aixa con una profunda emoción, sabe y dice que ella “elegiría ser futbolista, lo puedo ver en su cara, en sus ojos, tiene ese fuego que no muchos tienen”. Y al terminar el diálogo, afirma: “Si podemos cambiarle la cara a un niño o una niña con una pelota de fútbol, como no lo vamos a ayudar”.

Palabra materna

“Desde los 7 años está jugando en Gimnasia, pero desde los 2 jugaba en casa, en el pasto, en el agua”, cuenta Flor Lagorio, mamá de Aixa. “Mis hermanos un día le regalaron una pelota y empezó a jugar, después lo hizo con sus amiguitos del barrio y no paró más”.

La historia de Aixa con Gimnasia “empezó el día que una vecina decidió ir con su nene a fútbol, y me propuso llevarla. Ahí Cristian, el profe, le dijo que me diga a mí si la quería llevar a jugar”. De ahí hasta estos días no dejó de jugar para Gimnasia. “A ella le encanta ir, se enloquece jugando, le gusta ir a Gimnasia, va con sus compañeritos a alentar a los grandes, es una mini barrabrava (risas)”.

Entre tanta felicidad que le da hablar de su hija, Flor lanza: “Su sueño es el de jugar al fútbol cuando sea grande”.

Jugar con nenes nunca fue un inconveniente, así lo expresa Flor. “Ella nuca tuvo problemas en jugar con varones, en el club jamás. Siempre fue muy respetada, desde el profe hasta todos los compañeros, nunca fue discriminada y personalmente nunca tuve problemas con otros padres, al menos que me lo hayan dicho en la cara, y si tienen algún problema con que Aixa juegue, lo siento por ellos”.

El momento menos esperado

Ante la imposibilidad reglamentaria de AFA, dice: “Hasta ahora no tengo idea de qué podríamos hacer cuando llegue el momento de que no pueda jugar más, hasta que no haya una liga femenina no podrá jugar, solamente podrá hacerlo en el barrio. Todavía no puedo pensar demasiado en la posibilidad de que no pueda jugar más, ella nos incentivó a salir mucho más de nuestra casa, a acompañarla, a ir a la cancha, a pasar un lindo momento con mi familia y con otros padres viendo a los chicos. Pierdan o ganen nosotros siempre volvemos contentos”.

El gran deseo

El fútbol femenino en categorías menores es un sueño lejano en casi todo el territorio argentino, y Vera no es la excepción. “A mí me encantaría que ella siga jugando”, expresa Flor. “Si ella un día tiene la posibilidad de jugar al fútbol en otra parte y todos en la familia estamos de acuerdo, le daríamos esa posibilidad de que haga lo que le guste. Estaríamos muy contentos, porque hasta el día de hoy es su gran sueño”.

Antes de concluir el diálogo con La Diez, Flor Lagorio dispara: “Esto no es sólo por Aixa, es por muchas nenas que quieren jugar al fútbol y no tienen fútbol femenino en sus pueblos. Que la AFA se entere que a las nenas también les gusta jugar al fútbol”.

 

El caso Juana

En el mes de abril de 2017 el periódico Pausa publicaba una noticia que surgía de la ciudad de Mercedes, provincia de Buenos Aires. “En la tierra de los buenos salamines –esos que tanta fama le hace Hernán Casciari– y de la pulpería donde se grabó Don Segundo Sombra, todavía hay mucho campo para jugar. Y jugar al fútbol es lo que hace a diario Juana, una nena de 11 años que integra un equipo de varones, pero que no puede representar en los partidos oficiales al Club Mercedes por el simple hecho de ser mujer”. Así comenzaba la nota que hacía referencia al caso Juana.

La Liga Mercedina de Fútbol objetó su fichaje “porque el Consejo Federal de la AFA les dijo que el reglamento no permite un equipo mixto”. Esta decisión originó el reclamo de la familia de la niña y el inicio de la campaña #DejenJugarAJuana. En un acto solidario, Juan Ignacio Ustarroz, intendente de Mercedes, firmó un decreto que declara “de Interés Municipal la participación de la niña Juana C. en los torneos oficiales de la Liga Mercedina de Fútbol” y solicitó a las autoridades correspondientes que intervengan para que la niña pueda participar en los torneos oficiales de dicha liga. El decreto al que hace referencia señala antecedentes y fundamenta a través de la Convención Internacional de los Derechos del Niño. El escrito recuerda otros casos similares, que también se dieron en provincia de Buenos Aires y córdoba.

El trabajo de hormiga de la familia comenzó a tener otro tamaño (más grande) a partir de las redes sociales, y el reclamo también llegó desde la editorial Chirimbote, con la publicación de Antiprincesas. Con una ilustración acorde al reclamo y el siguiente texto que lo puede leer en el muro de su Facebook: “Nos adherimos, con nuestra Antiprincesa Juana, y aprovechamos para pensar el hermoso deporte que es el fútbol como un lugar donde jueguen todas, todos”.

Actualmente Juana juega en River, viaja dos veces a la semana para jugar futsal y fútbol 11 femenino.

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