El mundial de las pibas está en otros lados

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Foto: Mauricio Centurión.

Encuentros con organizaciones feministas y futboleras, manifestaciones fuera del Congreso Nacional y festivales que cruzan fronteras: las mujeres de Santa Fe le hacen tubitos al patriarcado mientras todo el mundo habla del mundial de los varones.

Por Luciana Ghiberto       

También se juntan a ver los partidos, sí. A muchas les gusta el fútbol, lo miran por tele y van a la cancha; algunas otras se declaran más bien fans del tercer tiempo. Pero aún mirándolos, tienen clarísimo que lo importante está pasando por otros lados, por muchos otros frentes. En tiempos en los que todo el mundo habla del mundial, Las Martas son el colectivo feminista y futbolero de Santa Fe que está haciendo mucho más que inventar cábalas para que Messi defina.

Buenos Aires y Córdoba en Santa Fe

La Nuestra Fútbol Femenino hace 11 años que mantiene un espacio donde practican fútbol niñas y jóvenes de la Villa 31, en Buenos Aires, y lo integra a un trabajo sostenido con perspectiva de género. Abriendo la Cancha es una organización de mujeres de Córdoba vinculadas al fútbol, que busca generar espacios que propicien el intercambio, la reflexión y la promoción del fútbol femenino. Hace 2 años, lo hacen de manera colectiva, autogestionada y recreativa.

Las Martas conocieron a integrantes de estas dos agrupaciones en octubre del año pasado, cuando dos de ellas viajaron a Embalse, Córdoba, a participar del II Festival Latinoamericano de Fútbol Femenino y Derechos de las Mujeres, organizado por Abriendo la Cancha. Volvieron de ahí con el compromiso de darle continuidad a ese festival gestado, en primer lugar, por La Nuestra, al calor de su trabajo en la Villa 31. En un arrebato de confianza en el poder que tienen juntas y en todo lo que puede la organización de las mujeres, Las Martas asumieron la tarea de ser anfitrionas en 2018.

El fin de semana largo del 25 de mayo, locro, mate e infinitos fogones de por medio, estas tres organizaciones futboleras y feministas se reunieron durante tres días completos en Rincón, para planificar colectivamente el festival que este año se realizará en Santa Fe.

El cronograma tenía como eje central dimensionar lo que significaba organizar un evento internacional, pero fue mucho más que eso. Cincuenta mujeres futboleras y feministas compartieron experiencias sobre cómo trabajar con escuelitas de niñas en los barrios, cómo tratar, con herramientas feministas, problemáticas vinculadas a la violencia de género, e inevitablemente se encontraron también pensándose a ellas mismas, dentro y fuera de esas prácticas.

Foto: Virginia Favre.

Conocer otras experiencias parecidas a la de Las Martas, en otros contextos, nos empujó a repensarnos sobre cómo estamos trabajando en los territorios, cómo organizarmos en las escuelitas de fútbol que estamos acompañando y, además, reafirmarnos en la idea de que el fútbol puede ser una herramienta de lucha en el feminismo”, cuenta Sabrina Ponce, una de las primeras integrantes de Las Martas. “Las chicas de La Nuestra nos contaron cómo el espacio que se crea en el juego, más los talleres que la organización sostiene, empoderan a las pibas desde el cuerpo, el corazón y la cabeza. Practican otro tipo de relaciones que preparan a las pibas para enfrentar distintas situaciones de violencia, y eso me voló la cabeza.

Masticando un festival violeta e internacional

Para los días 17, 18 y 19 de noviembre Las Martas están organizando el tercer Festival Latinoamericano de Fútbol Femenino y Derechos de la Mujer. Se trata de un festival que busca generar un espacio de encuentro para las múltiples experiencias de las participantes en su articulación con el fútbol, los derechos de las mujeres y la equidad de género y, desde ese marco, debatir estrategias para el fortalecimiento del fútbol femenino, buscando enfrentar los prejuicios y discriminaciones que lo atraviesan. Los equipos participantes de distintos lugares de Latinoamérica se encontrarán para compartir partidos de fútbol durante tres días, además de talleres de reflexión y mesas de debate, todo bajo el lema “Gambeteando al patriarcado: hacia el fútbol feminista”.

Como forma de autofinanciarlo y poder cubrir comida y hospedaje de las chicas que participen del mismo, este viernes 22 de junio habrá una Fiesta Marta en Fomento 9 de Julio (Pedro Ferré 2928). El bono contribución es de $80 y se puede conseguir en: Sirena Varada Indumentaria (Mendoza 2593), Radio Cadena Energy (Francia 3308), De la Aldea (San Martín 2856 / Marcial Candioti 3476) y Peluquería Chinchilla (Las Heras y J. P. López). Esperan unas 200 mujeres para el festival y unas 1000 personas que quieran bailar en un espacio libre de violencias en la fiesta. La marea verde llegaría hasta ahí y se seguiría expandiendo, dicen Las Martas.

El grito de gol de las mujeres argentinas  

Vivir una revolución protagonizada por nosotras mismas nos empuja a no parar un segundo. Apenas recuperándose del encuentro interprovincial, el 13 de junio gran parte de Las Martes se fueron en colectivo a Buenos Aires -llevando brillitos, bandera Marta y puños en alto- para fundirse con esa marea verde que gritó por el aborto legal hasta conseguir la media sanción de la Cámara de Diputados. No hizo falta irse a Rusia: los nervios, el aguante, el bancar la causa con convicción, el pañuelo verde como uniforme de la diversidad arriba de las bufandas y el frío, todo indicaba que ese era el mundial de las pibas, no el que empezaba al día siguiente en el norte.

La cancha es uno de esos espacios que nos aglomera como mujeres, en este caso disputando un deporte colonizado por el machismo. Pero antes de futboleras somos mujeres, y en tanto mujeres reclamamos por la decisión sobre nuestros cuerpos”, define Marina Martínez, integrante de las Martas que viajó a Buenos Aires. “Por más sencillo que parezca, el reclamo necesita de la resistencia y lucha de todes: la media sanción salió porque las múltiples expresiones del feminismo ocuparon y resistieron en la calle. Y las calles las cortamos como chicas que jugamos al fútbol, porque en la vigilia nos sumamos distintas expresiones para resistir de diversas formas, y ¿cómo no ocuparlo jugando al fútbol? Que es lo que nos convocó a pensarnos feministas y reclamar por esos espacios”.

La que agarró los conos y armó la canchita, en medio de Callao y exactamente al frente del paradigmático Hotel Bauen, fue Mónica Santino, una de las fundadoras de La Nuestra Fútbol Femenino y una de las tantas oradoras que previo al debate legislativo levantó la voz por la libertad de decisión de los cuerpos gestantes. Varias mujeres se tomaron de las manos señalizando un rectángulo, haciendo una línea que en vez de ser de cal, estaba marcada por ellas mismas, garantizando que la marea verde no se colara entre sus brazos y creando un espacio de juego ahí mismo que también, como pasa siempre que las mujeres juegan fútbol en Argentina, era un espacio de resistencia.

El picadito en plena calle porteña, en la vigilia por el aborto legal. Foto: Pilmayquen Passerini.

El encuentro fue mítico y Matra, otra integrante de La Nuestra, reflexionó sobre el significado de esa confluencia en la vía pública: Creo que Las Martas y La Nuestra se cruzaron en la calle por los mismos motivos; somos grupos atravesados por el fútbol, que entendemos al fútbol como un deseo que nos moviliza y que a la vez como deporte es un hecho social que está atravesado de estereotipos que obturaron el modo de pensarnos. Pero también desde el feminismo fuimos desarmando ese corset y eso nos permitió pensarnos libres de esas identificaciones, de la colonización del patriarcado, el capitalismo y esos sistemas que nos aprietan y atraviesan. Estar en la calle en un momento histórico como fue el 13 de junio, con la media sanción de la ley a favor de la legalización y despenalización del aborto, es situarnos en una posición política, porque creemos que el fútbol es político.”

Resulta impactante que integrantes tanto de una como de otra organización sean conscientes de que en esos encuentros hay muchos elementos subversivos que se unen: el fútbol jugado por mujeres y por identidades diversas que no se autoperciben en el binomio varón-mujer, en contra de la imagen del fútbol como “EL” deporte eminentemente masculino. Es un acto subversivo que ellas se reúnan y disputen la asociación varón-fútbol y se visibilicen jugando, garantizando la posibilidad de hacer lo que les gusta. Y es subversivo porque es en la calle, el más visible de los territorios. “Por eso es ahí donde nos juntamos, porque tenemos los lentes violetas y nos une ese poner el cuerpo y tomar la calle, pararnos en la cancha como en la vida, como dice una de las remeras de La Nuestra, inmortalizando una frase de una de las jugadoras”, remata Matra. Aquella libertad que les gusta usar para jugar al deporte que les apasiona, es una libertad que también quieren ejercer en la vida cotidiana.

A la mañana siguiente de ese habitar la calle, aunque Las Martas ya habían tenido que volver a sus rutinas laborales (todavía, se lamentan, no pueden trabajar de Martas), el grito se unió más allá de los límites de las provincias. Se unieron a los de La Nuestra, a los de Abriendo la Cancha y a los de todas las pibas que estamos luchando juntas para gambetear al patriarcado, gritando más alto que cualquier gol del Kun Agüero. Que no se enojen las fans de la selección, pero es que la emoción de pertenecer a un colectivo que empuja la ampliación de los derechos y libertades en estos oscuros momentos de la historia que nos está tocando vivir, es algo incomparable.                      

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