Todavía en el amateurismo a nivel local, el fútbol femenino crece en el país y en el mundo, y es una de las prioridades de las políticas de desarrollo de la FIFA. 

Por Gastón Chansard

Desde que la FIFA admitió el crecimiento mundial del fútbol femenino, los pasos de esta actividad fueron firmes e importantes. Una de las máximas corporaciones deportivas y comerciales del mundo paró la pelota con el fútbol masculino y por un rato posó su mirada sobre el femenino. Estudiaron, analizaron y pensaron cómo impulsar el juego de las chicas. Desde hace un tiempo Gianni Infantino (presidente de la entidad madre del fútbol) y otros dirigentes hacen cálculos de los negocios que pueden hacer con el fútbol de las mujeres. Los máximos integrantes de la FIFA reconocieron que las chicas son su mayor oportunidad para hacer crecer el deporte rey, y se ha fijado como prioridad su comercialización. Vale recordar que a poco de asumir el capo italiano dijo “el fútbol femenino es una prioridad”.

Mientras los medios europeos hablan del fútbol femenino como un mercado emergente, al que todavía no se le ve el techo, en nuestro país goza de un nivel primario de amateurismo, sobre todo si lo comparamos con el profesional fútbol masculino. El mismo fútbol profesional de varones que por estos días expone en sus vitrinas mediáticas a un líder gremial, Hugo Moyano, como presidente de Independiente, y al presidente de la Nación, Mauricio Macri, ex mandatario de Boca Juniors. Mientras tanto, las chicas arman sus jugadas para tener un espacio en el enorme planeta del fútbol argentino.

A todo esto, desde la cancha donde todo se juega, dicen: “el fútbol femenino es un mercado objetivo importante. Promueve valores como el trabajo en equipo, la confianza, el empoderamiento y el juego limpio. Tiene cualidades exclusivas que son muy atractivas para posibles patrocinadores”. Así lo explica Sarai Bareman, la mujer que tiene menos de 40 años y dirige el fútbol femenino en la FIFA.

El fútbol que no vemos (primera parte)

Desde el 14 de noviembre de 2016 ocupa el cargo de directora general de fútbol femenino de la FIFA y tiene claro que la única vía para poder monetizar este importante nicho de mercado es profesionalizándolo. Para llevar a cabo un proyecto tan ambicioso se ha fijado tres metas; mayor visibilidad, un reparto más equitativo de los recursos y el compromiso de clubes, ligas e instituciones para garantizar contratos profesionales a las futbolistas.

En una nota que refleja el crecimiento y los pasos de comercialización, el medio español iusport.com destaca: desde el Mundial de Canadá de 2015 las competiciones femeninas han ganado cuota de pantalla y cada vez se emiten más partidos en abierto. Un esfuerzo que no ha tardado en dar frutos. “Los datos de audiencia de la Eurocopa son un testimonio del crecimiento y de la popularidad que está adquiriendo este deporte. Una mayor visibilidad hace que sea un producto atractivo para los potenciales patrocinadores” apunta Bareman.

La apuesta de las televisiones demuestra el interés que hay en impulsar la presencia y el peso de las mujeres en esta disciplina. Nunca antes se había invertido tanto dinero en promocionar el balompié femenino, y pese a todo, las cantidades que se destinan a este propósito están todavía muy por debajo de las que recibe el deporte masculino.

“La falta de recursos es una de las principales barreras que frenan el crecimiento de este deporte. El fútbol femenino necesita el respaldo de una estructura sólida, debe incluirse en la estrategia general de clubes e instituciones y tener representación en todos los procesos de toma de decisiones. Solo así lograremos una asignación más justa de los recursos”, valora la directiva de la FIFA.

Como en todo negocio, la rentabilidad del fútbol femenino depende de la productividad de las personas que trabajan en él, pero si los sueldos que se pagan son mínimos o inexistentes, hay un problema. “En cualquier trabajo es importante sentir que lo que haces se valora. Las futbolistas dan su vida por este deporte. Es importante que su compromiso con el fútbol se refleje en la remuneración que reciben. Se lo merecen”, defiende Bareman.

En los últimos tres años se han logrado importantes avances en este sentido, pero es necesario un nivel de compromiso mayor por parte de todos. Como explica Bareman, “cada vez son más las futbolistas que logran contratos personales de patrocinio, pero el fútbol femenino solo será 100% profesional cuando los clubes, las ligas y las instituciones que forman parte de la FIFA se muestren decididos a hacerlo profesional. Es así de simple”.

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