A las chicas no les dan pelota

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Viáticos de risa, traslados humillantes, instalaciones paupérrimas: ante tanta indiferencia y desidia por parte la AFA, las jugadoras de la Selección Argentina se plantaron en un paro.

Por Gastón Chansard

En julio la selección femenina de fútbol retomó las prácticas en el predio de Ezeiza, pero la falta de pago por parte de la AFA derivó en una decisión drástica: no entrenar más. A la medida la hicieron pública en septiembre, a través de una carta que publicaron en las redes sociales.

Ante todo hay que contextualizar el caos de la AFA y, de modo más puntual, el marcado desinterés por el crecimiento del fútbol femenino. Esa desidia se entiende con sólo dar un dato: el seleccionado argentino de fútbol femenino jugó por última vez el 18 de julio de 2015, ante Colombia por los Juegos Panamericanos de Toronto. Desde ese día no practicó más, se desintegró todo, no hubo más selección, se fue el DT (Julio Olarticoechea), no hubo más jugadoras, nunca más un entrenamiento. Durante dos años y una semana el fútbol femenino albiceleste estuvo desaparecido. El 22 de julio se conoció la convocatoria y el 25 del mismo mes las chicas volvieron a entrenar con un nuevo cuerpo técnico, Carlos Borrello (DT), Osvaldo Conti (PF) y Analía Hirmbruchner (asistente del entrenador).

Como todo deporte que se practica de manera amateur, sus protagonistas realizan otras actividades, estudian, trabajan o hacen ambas cosas, por lo tanto la combinación de esas acciones diarias con la de entrenar en un club y además la selección, no es una faena sencilla. En la carta dirigida al presidente de la Comisión del Fútbol Femenino, Ricardo Pinela, las jugadoras presentan los motivos por los que resolvieron no presentarse a entrenar. En primer lugar destacan que “el viático por haber integrado la lista de pre-selección para la Copa América convocada por el Borrello nunca fue entregado”. También solicitan más dinero: “Los 150 pesos por cada entrenamiento que nos han sido ofrecido no cubren los gastos ya mencionados y creemos que merece una actualización”. Las chicas hacen muchos kilómetros para ir hasta el predio de AFA en Ezeiza, pierden derechos salariales en sus trabajos y horas de estudio, todo por 150 pesos que ni siquiera son abonados por la nueva conducción de “Chiqui” Tapia.

Entre otras cosas, las jugadoras solicitan tener las instalaciones básicas para los entrenamientos de un seleccionado mayor, como por ejemplo “un vestuario acorde para la cantidad de jugadoras que forman parte del plantel y una cancha de césped natural para el desarrollo de las prácticas”. Vale mencionar que habitualmente lo hacen sobre césped sintético.

Por poco no fueron nadando

Un punto importante que sumó al fastidio fue el viaje del pasado 30 de agosto a Montevideo. Luego de dos años, un mes y 12 días, la selección enfrentaba a otra selección, la uruguaya. Para llegar al otro lado del Río de La Plata viajaron entre las 4.00 y las 9.00 por el hermoso río que enlaza con el Atlántico. Y una vez llegadas al puerto de Montevideo esperaron el partido durmiendo en un colectivo. El encuentro se jugó ese mismo día a las 15.30, en el estadio de Defensor Sporting. Argentina ganó 3 a 0.

Este motivo de disconformidad también quedó expresado en la carta que fuera dirigida a Ricardo Pinela el pasado 20 de septiembre.

Pausa se comunicó con dos integrantes del seleccionado nacional, decidieron no hacer declaraciones públicas con respecto a este conflicto. “Optamos por hacer un comunicado para que quede claro lo que teníamos para decir, básicamente el por qué nos vimos obligadas a tomar esta medida”, manifestó una de las futbolistas que integra la selección de AFA.

Futuro complejo

“Estoy contenta de volver a ser convocada, pero es difícil pensando a futuro. Se pasó mucho tiempo sin jugar, sin competir y dimos mucha ventaja. Tenemos que volver a armarnos, hay muchas chicas nuevas y jóvenes que tenemos que conocernos, pero el DT tiene ideas nuevas y buenas y sabe adaptarse”. Esa lectura de la realidad hacía Florencia Quiñones (volante central de Boca) a pocos días de volver a entrenar en el predio de Ezeiza. Un análisis realista del tiempo desperdiciado, pero con una ilusión de trabajo que busca llegar a objetivos difíciles, más aún con una dirigencia ausente.

Si hay algo de futuro para la selección, en el 2018 el equipo argentino debería afrontar retos muy importantes. En la agenda aparecen los Juegos Odesur y, en abril, la Copa América Femenina en Chile, que sirve para clasificar al Mundial, los Juegos Panamericanos y los Juegos Olímpicos.

Contexto

El retroceso de la AFA preocupa y entristece, parece ser una entidad que sólo busca estar a flote gracias al ingreso económico de las cadenas televisivas que se adueñaron del fútbol. El huracán empresarial que gobierna el país también sopla con fuerza en la AFA, la palabra Estado pasó a integrar el diccionario de los vocablos prohibidas, y desde el fútbol que aglutina a todos los clubes un tal Claudio “Chiqui” Tapia se pone en sintonía con los amigos de Mauricio Macri, empezando con el presidente de Boca, Daniel Angelici.

Si tenemos en cuenta el escaso rol del Estado en el fútbol, donde no existe un plan de género, no se puede pretender que a un grupo de dirigentes/empresarios se les caiga una idea para progresar con el fútbol femenino. Para los machos de la AFA no es redituable en pesos, por lo tanto es muy difícil soñar con un crecimiento deportivo.

Mientras tanto, la disciplina crece en el orden social, sólo hace falta observar la cantidad de ligas femeninas que existen en todo el país y los alquileres de canchas de fútbol 5 por parte de las chicas. La práctica del fútbol de mujeres va a contramano de lo que hoy sucede en la Asociación del Fútbol Argentino. La línea del gobierno de Cambiemos también va en un sentido contrario a  las necesidades de las mujeres, lo que aún es más grave. Un ejemplo evidente lo refleja en una nota la periodista Estefanía Pozzo (El Cronista), donde escribe: “apenas se conoció el proyecto de ley del Presupuesto 2018, que presentó Nicolás Dujovne en el Congreso, algunas mujeres que integran las diferentes organizaciones del movimiento feminista salieron a marcar la cancha: no había, en las 310 páginas que integran el documento, ninguna alusión concreta a políticas que apuntaran a disminuir las brechas que existen entre los hombres y las mujeres de la Argentina, como tampoco ningún plan de acción contra las preocupantes cifras de femicidios”.

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Siguiendo la nota que refleja el desinterés por parte del gobierno nacional por una sociedad de iguales, en una parte dice: “la primera prueba que puede hacer cualquier persona es buscar cuántas veces aparece la palabra “mujer” en el extenso documento. Cinco veces. Esa es el total de apariciones en las 310 páginas: dos como notas al pie, otras dos como grupo beneficiario del programa Desarrollo de Seguros Públicos de Salud, y otra vez como grupo objetivo del programa “Ellas Hacen”, destinado a desempleadas o víctimas de violencia de género. Femicidio, por ejemplo, no aparece nunca. Y violencia de género aparece una sola vez, asociado al “Ellas Hacen”. Tampoco está mencionado el Instituto Nacional de las Mujeres (INAM), el organismo del Estado encargado de llevar adelante el Plan de Acción para la Prevención, Asistencia y Erradicación de la Violencia contra las Mujeres”.

Crece, menos acá

Según los informes publicados por la FIFA a principios de 2017, el fútbol femenino es el deporte que más creció en la última década. En muchos países, como los de América Latina, también va creciendo y tomando color en lugares donde la puja por la igualdad de género todavía sigue siendo algo utópico. Los datos hablan de un crecimiento constante a nivel global, en Argentina la AFA pincha la pelota de las chicas.

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